La tradición que se escurre como el agua
Las cifras oficiales lo confirman: la Semana Santa ya no es lo que era para el consumo de pescado. A pesar de ser la temporada alta por excelencia, las ventas se desploman. El Consejo para el Desarrollo del Comercio en Pequeño (Concomercio) suelta el dato con preocupación.
¿La razón principal? Cada vez menos gente sigue la práctica de la vigilia. Gerardo López Becerra, presidente del organismo, lo dice sin rodeos: en una década, las ventas han bajado hasta un 40%.
“Años atrás los negocios llegaban a abastecerse con hasta 100 kilos de camarón… actualmente adquieren menos de 60 kilos”, explica López Becerra.
El riesgo para los pequeños comercios es real: mercancía que no se vende y pérdidas directas. Antes, esta semana concentraba hasta el 20% del consumo anual de productos del mar. Ahora, esa cifra es un recuerdo.
Huachinango, pulpo, tilapia… todos en la misma red
La baja en la demanda es general. Los productos estrella de estas fechas –camarón, pulpo, huachinango– ya no tienen el mismo brillo. Lo que antes era un aumento del 40% al 60% en las ventas, hoy es una lucha por no perder dinero.
Frente a este panorama, Concomercio lanza un llamado a las autoridades. Piden promover el consumo, destacando el valor nutricional y el impacto económico en miles de familias que viven de esto.
Pero la pregunta queda flotando en el aire: ¿se puede rescatar una tradición por decreto? O simplemente estamos viendo cómo cambian los tiempos y, con ellos, lo que ponemos en la mesa.




