La Justicia, en su versión más tragicómica, dicta sentencia
Parece que en el occidente mexicano el Día de Muertos se tomó demasiado en serio. Un juez federal, en un arranque de actividad inusual, ha decidido que quizás, solo quizás, hay que procesar al presunto cerebro criminal detrás del asesinato de un edil popular y a siete de sus custodios personales. Porque, ¿qué podría salir mal cuando quienes deben protegerte son los primeros en mirar para otro lado? Todos ellos disfrutarán de unas vacaciones pagadas en un centro de reclusión mientras las investigaciones, que avanzan a la velocidad de un caracol con sobrepeso, siguen su curso.
La Fiscalía de Michoacán –un estado tan famoso por sus aguacates como por su delincuencia organizada– informó con pompa que, tras una audiencia maratoniana, el magistrado decidió vincular a proceso a un sujeto identificado como Jorge Armando “N”, alias “El Licenciado“. Un apodo que, sin duda, inspira una confianza absoluta en el sistema educativo nacional. Este caballero, según las autoridades, no se dedicaba a asesorar fiscalmente, sino a planificar homicidios. Una especialización laboral, sin duda.
Los escoltas, o el arte de la omisión creativa
Pero la joya de la corona en este sainete judicial son los siete miembros de la policía municipal que formaban parte del dispositivo de seguridad del alcalde Carlos Manzo. Su contribución al crimen fue tan sutil como efectiva: un homicidio calificado por omisión. O, en cristiano, la habilidad de no estar cuando más se les necesita, justo cuando un adolescente de 17 años, Víctor Manuel Ubaldo Vidales, decidió convertir la plaza principal de Uruapan en su escenario personal. Para darle un toque de drama shakespeariano, el joven tirador fue abatido allí mismo por uno de los escoltas. ¿Sería el mismo que luego fue acusado? La ironía es tan densa que se podría cortar con un cuchillo.
Mientras estos siete guardaespaldas de pacotilla enfrentan la música, un octavo compañero de fatigas tuvo la brillante idea de volverse prófugo de la justicia. El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla lo anunció con la naturalidad de quien informa que lloverá por la tarde. El juez, en un gesto de realismo optimista, dio un plazo de tres meses para las pesquisas complementarias. Porque resolver un crimen tan complejo y mediático obviamente requiere menos tiempo que esperar a que te entreguen un paquete de Amazon.
Las lágrimas de cocodrilo de “El Licenciado”
En el capítulo de hoy de “El criminal inocente“, el señor Jorge Armando “N” negó con vehemencia toda participación en el magnicidio. No contento con eso, denunció ser víctima de torturas tras su arresto. Una estrategia de defensa tan original y novedosa que nunca antes se había visto en la historia del sistema penal mexicano. El juez, en un alarde de ecuanimidad, también ordenó investigar estas afirmaciones. Por si acaso.
Las autoridades, mientras tanto, pintan a “El Licenciado” como un distinguido miembro de una célula delictiva local, con simpáticos vínculos con el siempre encantador Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Su detención, nos cuentan, fue posible tras analizar llamadas telefónicas, mensajes y videos. Vaya, casi como si la tecnología sirviera para algo. En este bonito puzle criminal, también apareció un joven llamado Fernando Josué, quien acompañó al tirador y fue hallado sin vida el 10 de noviembre junto a otro individuo, Ramiro “N”. Porque en estas historias, los testigos incómodos tienen una molesta tendencia a volverse… definitivamente silenciosos.
En Michoacán, esa tierra bendita que nos da el aguacate para el guacamole y el limón para la cerveza, opera un verdadero zoológico de grupos criminales: el CJNG, la Familia Michoacana, Los Viagras, Los Caballeros Templarios (qué bonito, una orden medieval) y Los Blancos de Troya. Con tanta oferta delictiva, es un milagro que quede tiempo para cosechar frutos.
Lo más hilarante de este melodrama es que las autoridades locales aún no logran determinar el móvil del crimen. Un alcalde de 40 años es asesinado a plena luz del día, en una festividad multitudinaria, y nadie sabe por qué. La muerte de Manzo desató protestas, porque a la gente, aunque sea difícil de creer, le molesta que maten a sus representantes públicos. En un giro de guion predecible, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció el “Plan Michoacán por la Paz y la Justicia“, que incluye el despliegue de más de 10.000 agentes federales. Porque si algo ha demostrado ser efectivo en la lucha contra el crimen organizado en los últimos años, es, sin duda, mandar más policías.
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