El Grito Desesperado de la Bota Mexicana
En un giro de eventos que nadie vio venir (mentira, todos lo vimos venir desde hace una década), los magnates del calzado nacional han alzado la voz, no para cantar las mañanitas, sino para pedirle al gobierno federal que, por favor, ponga candados fuertes en las aduanas. Su misión: frenar la invasión silenciosa de zapatos chinos que, según ellos, están acabando con los productores locales. Porque claro, el problema siempre es el otro, nunca nuestra incapacidad para competir… ¿verdad?
Todo esto viene después de que la Secretaría de Economía, en un arranque de actividad inusual, decidiera imponer una cuota compensatoria de hasta 22.5 dólares por par a todo aquel zapato que tenga la osadía de entrar al país valiendo menos de 22.58 dólares. Una medida que, según los empresarios, “complementa” decisiones anteriores. Por “complementar” se entiende “parchear un problema que hemos ignorado por años”.
El Drama de las Maquiladoras y los Zapatos “Tramposos”
Resulta que las maquiladoras, esas empresas que supuestamente ensamblan productos para exportar, han estado jugando al fútbol con las reglas. La Secretaría de Economía les prohibió importar calzado terminado porque, oh sorpresa, terminaban vendiéndolo aquí en lugar de mandarlo al extranjero. ¿Quién lo hubiera pensado? Empresas buscando maximizar ganancias… ¡qué concepto tan novedoso!
En una conferencia de prensa que bien pudo ser un monólogo tragicómico, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Calzado (Canaical), Juan Carlos Cashat Usabiaga, declaró con solemnidad que las decisiones gubernamentales “se tienen que cumplir”. ¡Toma ya! Qué revelación. Además, añadió que “el primer paso está dado y todo tiene que acompañarse de una gestión adecuada en las aduanas”. O sea, básicamente: “Ay, gobierno, haz tu chamba porque nosotros solitos no podemos”.
Según el buen Juan Carlos, los zapatos chinos –tenis, sandalias, botas y hasta esas pantuflas horteras que venden en el mercado– ingresaban al país con “precios artificialmente bajos“. Claro, porque en México somos famosos por nuestros precios altísimos y nuestra mano de obra baratísima. La ironía es tan densa que se podría usar para suela de zapato.
Pero esperen, hay más. El señor Cashat soltó otra perla: “La resolución fortalece la lucha por condiciones equitativas de competencia y confirma, con pruebas sólidas, que el calzado chino en condiciones de dumping está afectando gravemente a miles de empresas y familias mexicanas”. ¿Pruebas sólidas? ¿Como las que hemos estado pidiendo desde que empezó este circo? Bravo, por fin.
El Cuento de los 185 Millones de Pares y las Lágrimas de Cocodrilo
Los empresarios acusan que el año pasado ingresaron 185 millones de pares de zapatos chinos, de los cuales más de 40 millones entraron por el programa Immex. Por eso, la prohibición a las maquiladoras de importar calzado terminado –junto con la cuota compensatoria– supuestamente ayudará a frenar la caída de la producción y del empleo. Aunque, seamos sinceros, si necesitan que el gobierno les tape el sol con un dedo para ser competitivos, quizá el problema no son los chinos, sino su modelo de negocio arcaico.
Y aquí viene lo mejor: Cashat Usabiaga, en un arranque de optimismo delirante, invitó a empresas como Adidas, Nike, Puma y Steve Madden a fabricar sus productos en México. Sí, esas mismas que pidieron un mecanismo especial para evitar la cuota compensatoria. ¿Les gustaría instalarse aquí, donde la burocracia, la inseguridad y los costos operativos son un paraíso? ¡Claro que sí!
Pero el espectáculo no termina ahí. Alejandro Malagón, presidente de la Concamin, salió a escena para decir que las aduanas se tienen que fortalecer para reactivar la inversión y generar empleos. Y soltó esta joya: “el eslabón que necesitamos que sea más fuerte son las aduanas“. ¿Nadie le dijo que una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil? Ah, no, esperen, eso aplica para todo menos para la lógica empresarial mexicana.
Malagón también comentó que los “colapsos” en aduanas se deben a que “se ha estado limpiando la casa”. ¡Vaya! Limpiar la casa suele ser sinónimo de desastre temporal, pero luego todo mejora. ¿O no? Además, presumió que en esta administración la recaudación en aduanas subió un 28%. ¿Será por el “trabajo limpio” o porque les están metiendo la mano hasta el codo a los importadores? You decide.
El Final (O El Comienzo) De Esta Comedia
Para rematar, el subsecretario de Industria y Comercio, Vidal Llerenas, explicó que de 2018 a 2025 la industria del calzado perdió 22 mil empleos. Y dijo, con una fe conmovedora: “los podemos recuperar”. Claro, con cuotas compensatorias, prohibiciones y un chingo de burocracia, todo es posible. También habló de una nueva legislación aduanera que incluirá medidas para “reforzar la capacidad del gobierno de supervisar y penalizar”. Porque nada dice “eficiencia” como más regulación.
Llerenas incluso se aventuró a dar una clase rápida de economía: “Las importaciones temporales se hacen para importar algo que va a ser reexportado… lo que no tiene sentido es importar zapatos ya terminados porque no se incorporan en un proceso de exportación, muy probablemente se conviertan en contrabando técnico”. Técnico, casual, como quieras llamarle. Al final, el meollo del asunto es que el sistema se presta para tranzas y ahora todos actúan como si acabaran de descubrir el hilo negro.
Así que ya saben, amigos. La próxima vez que se compren unos zapatos baratos, piensen en las pobres familias empresarias mexicanas que luchan por sobrevivir en un mundo lleno de malvados chinos que venden cosas económicas. O quizá, solo quizá, piensen en lo divertido que es ver cómo el capitalismo se vuelve contra sí mismo cuando las reglas del juego no les benefician.
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