Fuego controlado, pero el humo no se disipa
La noche del domingo, una fábrica de Bachoco en Lagos de Moreno se convirtió en un infierno de llamas y amoniaco. Para la madrugada de este lunes, Protección Civil anunció que el incendio estaba controlado. Pero, ¿a qué costo?
Tres personas resultaron lesionadas por inhalación de amoniaco, ese químico que las empresas usan como si fuera agua de limón. Fueron atendidas en el lugar y, según el parte oficial, están fuera de peligro. Claro, siempre y cuando no haya secuelas a largo plazo que nadie menciona.
El siniestro ocurrió en el área de embarque y almacenamiento de materia prima, sobre la autopista León–Aguascalientes. Un lugar estratégico, justo donde se concentra lo que luego se convierte en tus nuggets o pechugas empaquetadas.
“Se realizaron labores intensivas para evitar la propagación del fuego a otras zonas de la instalación”, informó Protección Civil del estado en un comunicado.
Lo que no dicen es por qué se inició el fuego. ¿Falla eléctrica? ¿Mantenimiento deficiente? ¿Otra vez la cultura de la simulación en seguridad industrial? En México, las empresas prefieren pagar multas que invertir en prevención.
Participaron bomberos de Lagos de Moreno, la asociación local, la brigada interna de la empresa y la unidad estatal. Todos apagando un fuego que, como tantos otros, pudo haberse evitado con protocolos serios.
Mientras tanto, los tres lesionados respiraron un coctel de amoniaco que nadie debería probar. Y Bachoco, como siempre, calladita. Porque cuando el humo se disipa, las preguntas incómodas quedan flotando.




