La danza de las cifras en Palacio Nacional
Omar García Harfuch salió ayer con su libreta de logros bajo el brazo. Y vaya que los números impresionan: 28 mil armas de fuego, 391 toneladas de estupefacientes y más de 5 millones de pastillas de fentanilo decomisadas entre octubre de 2024 y abril de 2026. El secretario de Seguridad quiso dejar claro que la Estrategia Nacional de Seguridad no es letra muerta.
Pero aquí viene lo jugoso: todo esto ocurre justo cuando Estados Unidos apunta con el dedo al gobernador con licencia Rubén Rocha Moya. ¿Casualidad? En este país, las casualidades siempre huelen a tacticismo.
“Del 1 de octubre de 2024 al 30 de abril de 2026, se han asegurado 28 mil armas de fuego…”, declaró Harfuch desde el podio.
Culiacán y Los Mochis: donde las balas hablan
En Culiacán, los agentes federales hicieron lo que cualquier ciudadano esperaría: enfrentaron a tiros a una célula criminal. El resultado: detenciones, seis armas largas —una con lanzagranadas incluido— y mucho equipo táctico incautado. En Los Mochis, la joya de la corona fue José Porfirio “El Pío”, buscado por Interpol a solicitud de la justicia estadounidense.
El funcionario insistió en que todo es fruto de inteligencia y coordinación con los 32 estados. Pero uno no puede evitar preguntarse: si la coordinación es tan fina, ¿por qué Sinaloa sigue siendo un polvorín?
Más allá del norte
No todo fue Sinaloa. También hubo capturas relevantes en Durango, Nayarit, Jalisco, Morelos y Quintana Roo. En este último, detuvieron al húngaro Janós Balla N, uno de los diez prófugos más buscados de Europa. Un detalle que casi pasa desapercibido: la Estrategia Nacional contra la Extorsión suma mil 310 detenidos desde junio de 2025.
El gobierno federal promete seguir fortaleciendo labores de inteligencia para reducir violencia y debilitar estructuras financieras del crimen organizado. Bonito discurso. Pero mientras las cifras de desaparecidos y extorsionados sigan siendo el pan de cada día, los números de Harfuch son solo eso: números.




