Esto no es un guion de serie, es Culiacán otra vez en llamas
Omar García Harfuch lo soltó en redes: civiles armados se enfrentaron a su gente mientras investigaban a una célula que había secuestrado a varias personas. Las víctimas ya estaban libres, pero los agresores no perdonaron. El saldo: un detenido, dos agresores fallecidos y un arsenal decomisado.
“La situación fue controlada”, aseguró el secretario de Seguridad.
Lo que se llevaron los buenos
Cinco armas largas, 41 cargadores, una granada, chalecos tácticos, placas y una camioneta con la leyenda “MF”. Parece inventario de película, pero es la realidad de un país donde las células operan con descaro.
¿Qué significa esto?
Más allá del ruido, la respuesta rápida de la SSPC muestra músculo. No es casualidad: el gobierno sabe que en Sinaloa cada movimiento es un tablero de ajedrez. La tensión sigue alta, pero la capacidad de reacción está ahí.
El mensaje es claro: no se negocia con quienes siembran miedo. Y aunque el camino es largo, cada golpe cuenta.




