¿De verdad es nuevo?
Citlalli Hernández Mora, de la Secretaría de las Mujeres, salió a anunciar una estrategia nacional para atacar tres problemas viejísimos: embarazo adolescente, violencia sexual contra niñas y uniones forzadas. El foco estaría en 57 municipios del sur. Suena bien, ¿no? Sobre el papel.
“La idea es iniciar a partir de abril con una intervención… vinculado con el sector salud, con las fiscalías, con las escuelas”, explicó.
Prometió recursos para poner “promotoras en territorio” a partir de ese mes. Las acciones arrancarían en comunidades de Guerrero, Oaxaca y Chiapas. Pero pidió… paciencia. Que esperemos a las próximas semanas para conocer los detalles en la mañanera presidencial.
La memoria histórica que piden que olvidemos
Aquí viene mi cinismo informado por el derecho que estudié. El matrimonio infantil está prohibido en México desde 2019. Y es delito federal desde 2023. Pero hay un dato incómodo: 25 entidades NO tipifican como delito la cohabitación forzada de menores. O sea, la ley existe, pero tiene agujeros por los que se cuela la impunidad.
¿De qué sirve una nueva estrategia si no se aplica lo que ya está escrito? Es la pregunta que me quema. Mientras tanto, la propia presidenta Sheinbaum tuvo que pedirle cifras al sistema de seguridad sobre detenidos por agredir sexualmente a niñas. Parece que primero necesitan los números para saber la dimensión del monstruo que dicen querer combatir.
Anunciar planes es fácil. Hacer que las leyes funcionen en los pueblos más alejados, donde estas prácticas son ‘tradición’, eso es otra historia. Veremos en abril si llegan las promotoras o solo llegan los discursos.




