No más ‘no era penal’: llega el plan para que el abuso sexual en México sí cuente
Parece que el acoso del que fue víctima la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue la gota que derramó el vaso de la paciencia (y de la impunidad). En un movimiento que muchos tacharán de “ya era hora”, Citlalli Hernández, la titular de la Secretaría de las Mujeres, salió al quite para anunciar que, por fin, el gobierno está trazando una ruta seria para tipificar el abuso sexual como delito grave en todo el país. Básicamente, buscan que dejar de ser un ‘delito de segunda’ y que la sanción sea contundente en cada rincón de la República, para que las mujeres sepan que pueden denunciar sin que les pasen la bolita entre estados.
En su declaración, con un tono entre esperanzador y de “se acabó el recreo”, Hernández enfatizó: “Buscamos que el abuso sexual sea un delito grave, que sea sancionado en todas las entidades”. O sea, la idea es homogeneizar los criterios para que, sin importar tu código postal, la ley te proteja de la misma manera. Un concepto revolucionario, lo sabemos.
El kit de supervivencia contra la violencia machista
Pero no todo es modificar códigos penales, que suena aburrido y complejo (porque lo es). La estrategia viene con un combo completo. En la ya famosa conferencia mañanera desde Palacio Nacional, Hernández hizo un llamado a construir una nueva relación entre hombres y mujeres, basada en la igualdad, la paz y, obviamente, la ausencia de violencia. Traducción: es hora de desaprender un chingo de conductas tóxicas que tenemos normalizadas.
Parte fundamental de este plan integral contra el abuso sexual es una campaña masiva de concientización. ¿El objetivo? Que las mujeres identifiquen claramente lo que es violencia y sepan cómo y dónde denunciarla de manera ágil. Porque de nada sirve tener leyes si nadie sabe cómo usarlas. El mensaje de la secretaria fue claro y directo: “No están solas, que cuando vivan algún tipo de violencia, es importante denunciarlo”. Y remató con ese detalle que hace a más de uno sentirse observado: un llamado de atención a los hombres para que reflexionen sobre esas “acciones y actitudes” que se han pasado por alto durante demasiado tiempo.
La presentación oficial del plan, que tuvo lugar en el Salón Tesorera, no se quedó en lo punitivo. La visión es más ambiciosa: facilitar toda la respuesta institucional, desde la atención hasta la procuración de justicia, y lo más importante, que la sociedad en su conjunto abrace un cambio cultural. O sea, que deje de ser normal lo que nunca debió serlo.
El verdadero desafío: que el sistema crea en las mujeres
Aquí es donde la cosa se pone interesante (y complicada). Citlalli Hernández fue muy honesta sobre el mayor obstáculo. No basta con cambiar la ley en el papel; el reto monumental es que ministerios públicos, fiscalías, jueces y juezas actúen con auténtica perspectiva de género y con la sensibilidad necesaria cuando una mujer llega a presentar su denuncia. Básicamente, el plan busca evitar que la experiencia de denunciar sea revictimizante, un mal que muchas conocen demasiado bien.
Para lograrlo, la Secretaría ya hizo la tarea: realizó un mapeo exhaustivo de los códigos penales estatales. Los hallazgos son un mix de esperanza y desorden. En 19 entidades federativas ya existen criterios y agravantes que podrían fortalecer este delito, pero el problema es la inconsistencia y la falta de uniformidad. En palabras simples: el panorama legal es un verdadero laberinto.
La fecha clave para ver avances concretos de esta ruta y la campaña de concientización será el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Una fecha simbólica para demostrar con hechos que, esta vez, el compromiso es real y no solo un discurso para la galería.
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