El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, se presentó este martes ante la Fiscalía General de la República (FGR) en Culiacán. Lo hizo como parte de la investigación abierta tras las acusaciones de Estados Unidos por supuestos vínculos con el crimen organizado.
Rocha solicitó licencia de su cargo y había mantenido un perfil bajo. Su comparecencia se da junto al alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, y el vicefiscal general del estado, Dámaso Castro Zaavedra. Los tres figuran entre los diez funcionarios señalados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Las autoridades estadounidenses los acusan de asociación delictuosa para importar narcóticos, posesión de ametralladoras y conspiración para poseer armamento. También se les vincula con presuntos sobornos y protección a Los Chapitos, facción del Cártel de Sinaloa.
A su salida, Castro Zaavedra declaró a reporteros: “Confiamos en las instituciones, en el trabajo de las investigaciones y en el esclarecimiento”. Rechazó las acusaciones y dijo que esperará el avance del proceso antes de definir si regresa a su cargo.
Rocha, por su parte, publicó en su cuenta de X que ya compareció. Afirmó: “Lo haré porque creo en el sistema judicial mexicano, confío en nuestro Estado de Derecho y respeto a nuestras instituciones de justicia”.
De los diez señalados, solo el exsecretario de Administración, Enrique Díaz Vega, y el exsecretario de Seguridad Pública, Gerardo Mérida Sánchez, se han entregado a las autoridades de Estados Unidos. El resto, incluidos el senador morenista Enrique Inzunza y otros exfuncionarios, han negado los cargos.
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró el lunes que Rocha no tiene imputación formal en México. La FGR abrió la carpeta de investigación tras la denuncia de Washington.
La banca mexicana ya congeló las cuentas de los diez acusados para evitar sanciones financieras desde Estados Unidos. También cuentan con fichas rojas por órdenes de aprehensión internacionales.




