Otro nombre, otro protocolo
Una mujer fue privada de la vida este lunes en el municipio de Acuña, Coahuila. Los hechos ocurrieron en el rancho “Los Narváez”, donde, según las primeras versiones, un hombre ingresó con la intención de sustraer bienes.
La víctima, esposa de un trabajador del lugar, lo sorprendió. La respuesta del agresor fue brutal: la golpeó hasta causarle la muerte. Así de simple y así de devastador.
“Por protocolo, inicialmente el caso se abre por feminicidio”, señala el reporte oficial.
Protocolo. Esa palabra que tanto escuchamos después de que la violencia alcanza a otra mujer. Mientras tanto, las autoridades municipales informan que se activó un operativo de búsqueda.
Afirman que localizaron a una persona cerca del lugar con características coincidentes y “indicios que hacen presumir su posible participación”. Ya está detenido. El mecanismo judicial comienza a girar, como tantas otras veces.
La Fiscalía de Coahuila ya inició sus indagatorias. El caso queda registrado ahora como una estadística más, una investigación que se suma a la larga lista. La carretera federal 29 fue testigo mudo de otro episodio que termina con un parte oficial y una familia destrozada.
La memoria es frágil, pero los patrones son terriblemente persistentes. Aquí no hubo rueda de prensa, solo un comunicado escueto. Y otra vez, queda la pregunta de qué pudo haberse hecho antes para que este encuentro no terminara así.




