El golpe fiscal que nadie quería ver
Las cifras del Banco de México no mienten, aunque algunos prefieran mirar para otro lado. Enero de 2026 trajo una caída significativa en las remesas: 4,594 millones de dólares, lejos de los 5 mil millones habituales. No veíamos números así desde abril de 2024.
El dato representa un descenso anual del 1.4%, según información de Banco de México, que advirtió sobre la desaceleración en el ritmo de transferencias.
La razón es tan obvia como dolorosa: el nuevo impuesto del 1% aplicado en Estados Unidos a envíos en efectivo, cheques y money orders. Los migrantes sintieron el golpe al bolsillo y reaccionaron como cualquiera de nosotros: buscando alternativas.
Menos operaciones, más preguntas
No solo bajó el monto total. El número de operaciones se desplomó a 11.4 millones desde los 13 millones de diciembre. Cada cifra es una familia esperando ese dinero para lo básico: comida, renta, medicinas.
Analistas señalan lo evidente: la nueva carga fiscal y la menor capacidad de los migrantes para sostener las transferencias. El monto promedio por operación bajó ligeramente a 401 dólares.
Lo preocupante es lo que viene después. Cuando los canales formales se encarecen, la gente busca rutas alternativas. Traducción: más informalidad, menos protección, mayor riesgo.
Especialistas advierten que la medida tiene efectos directos sobre las familias receptoras en México, que dependen de esos recursos para consumo y gastos básicos.
Aquí está el verdadero problema estructural. Las remesas no son un dato curioso en un reporte económico: son el sustento diario de millones. Su desaceleración golpea directamente al consumo interno cuando más frágil está la economía.
Las autoridades coinciden en que hay que observar la tendencia durante el año. Mientras tanto, las familias no pueden esperar a ver si esto es “temporal” o “estructural”. Necesitan comer hoy.
En un mundo ideal, mayor regulación debería significar mayor protección. En la realidad mexicana, demasiadas veces significa solo mayores costos para quienes menos tienen.




