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El Frente Frío 8 desata su furia con lluvias torrenciales en México

Un sistema frontal estacionario desata un caos atmosférico con descargas eléctricas, granizo y vientos huracanados que ponen en riesgo a varios estados.

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El Preludio de la Tormenta: Un Enfrentamiento Épico en los Cielos Mexicanos

Como un mensajero de un invierno prematuro, el Frente Frío número 8 ha cruzado el umbral de la nación mexicana, desatando su furia con una potencia que ha hecho estremecer los cimientos de la normalidad. El Servicio Meteorológico Nacional, en un comunicado que resonó con la gravedad de un presagio, confirmó la llegada de este coloso atmosférico. No se trataba de una simple masa de aire, sino de una entidad climática que prometía transformar el paisaje con un espectáculo de lluvias intensas, vientos despiadados y un descenso térmico que helaría la sangre en las venas. El destino de incontables regiones pendía de un hilo, amenazado por la interacción letal de este sistema frontal con una vaguada en altura y un canal de baja presión. Esta alianza nefasta, una conjunción de fuerzas celestiales en discordia, tejió un tapiz de condiciones meteorológicas adversas que se extendería, como una maldición, hasta la noche del lunes 20 de octubre, antes de que el monstruo encontrara su reposo sobre las aguas inquietas del Golfo de México.

La tensión era palpable en el aire, cargado de electricidad y de la promesa de un caos inminente. En el oriente y sureste del país, el frente se atrincheró con la terquedad de un ejército invasor, adoptando características estacionarias que auguraban un prolongado asedio. Los cielos, antes serenos, se convirtieron en un campo de batalla donde se libraría una guerra de elementos. De sus nubes oscuras y embravecidas, se desgarraron lluvias muy fuertes, transformándose en precipitaciones puntuales intensas que cayeron sobre los estados de Veracruz y Chiapas como lágrimas de gigante. Oaxaca y Tabasco no fueron espectadores, sino víctimas de esta arremetida, sufriendo también el embate de aguaceros diluvianos. Cada gota era un martillo, cada ráfaga de viento, un susurro de la naturaleza enfurecida.

El Espectáculo del Apocalipsis: Rayos, Granizo y Vientos Desatados

Pero la furia del cielo no se conformó solo con el agua. El SMN, con la voz grave de quien anuncia una tragedia, destacó que este diluvio moderno estaría acompañado de un aterrador espectáculo de descargas eléctricas que iluminarían el paisaje con destellos cegadores, como si el firmamento mismo se partiese en dos. La caída de granizo, proyectiles helados del enfado celestial, se sumaría a esta sinfonía de destrucción. La tierra, incapaz de absorber tanta ira, sucumbiría ante posibles encharcamientos e inundaciones en las zonas bajas, convirtiendo calles y campos en ríos traicioneros. Mientras, el viento del norte, con la fuerza de un dragón invisible, azotaría el Istmo y el Golfo de Tehuantepec con ráfagas huracanadas de 55 a 70 km/h, levantando un oleaje elevado de 1.5 a 2.5 metros que golpearía con furia las costas de Oaxaca y Chiapas, como si el mar mismo quisiera reclamar la tierra.

La masa de aire frío, ese corazón gélido del fenómeno, comenzó entonces su lento y engañoso proceso de transformación. Modificó sus características térmicas en un ardid que prometía un ligero aumento en las temperaturas del oriente mexicano. Sin embargo, era una tregua falsa, una calma que escondía una verdad más fría: el ambiente continuaría siendo gélido durante las mañanas y noches, un recordatorio constante de que el invierno acechaba a la vuelta de la esquina.

Los Reinos del Diluvio: Los Estados Bajo la Cólera del Cielo

El pronóstico del SMN desplegó un mapa de la desolación, señalando los reinos que sufrirían la peor parte de esta embestida atmosférica. En Veracruz, las regiones de Los Tuxtlas, Olmeca, Papaloapan y Las Montañas se prepararon para recibir el peso completo de la tormenta. Chiapas, con sus zonas Selva, Fronteriza y Soconusco, se vio envuelta en la espiral de agua y viento. Oaxaca, en sus regiones del Istmo, Papaloapam y Sierra Norte, y Tabasco, en Sierra y Chontalpa, se unieron a esta lista de territorios sitiados. Pero la condena no terminaba ahí. Puebla, Guerrero, Campeche, Yucatán y Quintana Roo fueron señalados para registrar lluvias fuertes y chubascos persistentes. Incluso los estados del occidente, como Jalisco, Michoacán, Colima, Nayarit y Sinaloa, vivirían bajo la amenaza de lluvias aisladas y una actividad eléctrica espectacular, producto de un canal de baja presión y la humedad que ascendía desde el Pacífico como un último aliento cálido antes del gran frío.

El contraste térmico era otro personaje en este drama. Mientras el noroeste, occidente y sur, incluyendo Sonora, Sinaloa, Guerrero y Oaxaca, sufrirían temperaturas máximas sofocantes de 35 a 40°C, las zonas altas del norte y centro del país se sumirían en un gélido infierno. Allí, las temperaturas mínimas descenderían a un escalofriante rango de -5 a 0°C, congelando las esperanzas y el paisaje en las regiones montañosas de Chihuahua, Durango, Puebla y el Estado de México. Era un mundo dividido entre el fuego y el hielo, entre la sofocación y la congelación.

La advertencia final del SMN sonó como un toque de difuntos: las ráfagas de viento podrían ser lo suficientemente violentas como para derribar árboles centenarios y anuncios publicitarios, convirtiendo objetos cotidianos en proyectiles mortales. La llamada a la acción era clara y desesperada: extremar precauciones y mantenerse informado a través de los avisos oficiales. La vida dependía de estar atento a los designios del cielo.

Un Futuro Incierto: La Amenaza que Acecha en el Horizonte

Justo cuando el país comenzaba a asimilar la magnitud del desastre presente, una nueva sombra se cernía en el horizonte. El Servicio Meteorológico Nacional no bajó la guardia, manteniendo una vigilancia obsesiva sobre un nuevo frente frío, un hermano mayor y quizás más cruel, que se aproximaba sigilosamente a la frontera norte para el martes 21 de octubre. Este nuevo heraldo del frío prometía reactivar el ciclo de pesadilla: lluvias renovadas, vientos aún más fuertes y un descenso térmico que podría sumir a Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas en una nueva era de hielo. La batalla no había terminado; solo era el fin del primer acto.

Este relato épico de la naturaleza nos recuerda la fragilidad de nuestra existencia frente a la fuerza indomable del clima. La historia del Frente Frío 8 es un capítulo más en la eterna lucha entre el hombre y los elementos. Comparte esta crónica de supervivencia en tus redes sociales para alertar a todos y explora más contenido relacionado para estar siempre un paso por delante de la tormenta.

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Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos

El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.

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La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre

Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.

Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?

Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.

Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.

El despliegue oficial ante lo inevitable

No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.

La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.

Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.

Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.

Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.

¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.

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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire

El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?

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La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby

Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.

“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.

Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.

Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.

El eterno ‘tal vez’ de la visita papal

La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:

“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.

O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.

El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.

Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.

¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.

¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.

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Banca mexicana registra desaceleración en sus utilidades

Las ganancias del sector bancario muestran una ligera contracción real, en línea con el enfriamiento de la economía nacional.

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Los números están sobre la mesa y pintan un panorama claro: el dinamismo del sector bancario mexicano está perdiendo fuelle. De enero a noviembre del año pasado, las utilidades de la banca que opera en el país sumaron 278 mil 106 millones de pesos. La cifra, aunque monumental, esconde un detalle crucial: una ligera reducción del 0.7% en términos reales comparada con el mismo periodo del año anterior, según los datos más recientes de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Lo que más preocupa a los analistas no es solo esa caída marginal, sino la tendencia. El sector encadena tres meses consecutivos de desaceleración, una señal de enfriamiento que va perfectamente acompasada con el ritmo más lento de la economía mexicana en su conjunto. Parece que, por fin, el ciclo económico está alcanzando a los gigantes financieros.

El impacto del contexto económico en el crédito

Las principales instituciones ya lo venían advirtiendo. A lo largo del año, ejecutivos del sector comentaron que un menor desempeño de la economía se traduciría, inevitablemente, en un menor dinamismo para la banca. La pregunta clave era: ¿hasta qué punto? Los datos de cartera vigente ofrecen una primera respuesta. Al cierre de noviembre, el total de créditos vigentes alcanzó los 8 billones 59 mil 422 millones de pesos, lo que representa un crecimiento real anual del 2.42%. Un avance, sí, pero modesto.

A pesar de este entorno, las autoridades mantienen un tono cautelosamente optimista. Como señaló Emilio Romano, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM):

“Estamos esperando que a cierre de 2025, crezca el crédito a niveles de 4.3% real, 8.3% nominal, y esto con un crecimiento económico del PIB del 0.3% es una gran noticia”.

Esta declaración subraya un esfuerzo por resaltar la resiliencia del sector y su compromiso continuo de financiar tanto al sector productivo como al consumo familiar. Sin embargo, otra métrica crucial emite una señal amarilla: el Índice de Morosidad del sistema se ubicó en noviembre en 2.25%, un aumento de 0.20 puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año anterior. Este repunte sugiere que las tensiones económicas comienzan a reflejarse en la capacidad de pago de algunos clientes.

Detrás del agregado: un mosaico de resultados dispares

Al desglosar las cifras por institución, se aprecia que no todos los bancos navegan las mismas aguas. El liderazgo absoluto lo mantiene BBVA México, cuyas utilidades sumaron 90 mil 467 millones de pesos, con un sólido crecimiento real anual del 3.11%. Este resultado le permite acaparar por sí solo el 32.5% del resultado neto total del sistema, consolidando una posición dominante.

La segunda plaza es para Banorte, con ganancias por 42 mil 595 millones, aunque aquí el viento es contrario: registró una caída real del 2.41%. Aún así, conserva una participación robusta del 15.3%.

El podio lo completa Santander, con un desempeño positivo notable: utilidades por 28 mil 866 millones y una variación real anual positiva del 5.12%.

Más abajo en la lista, los movimientos son más bruscos:

  • Inbursa reportó una contracción real severa del 11.76% en sus utilidades (20 mil 436 millones).
  • Banamex, con 15 mil 238 millones, presenta un caso especial sin comparación anual debido a su reciente desincorporación de Citi.
  • Entre los mayores decrecimientos destacan Scotiabank (-12.62%) y especialmente Banco del Bajío, cuya utilidad cayó un significativo 17.16%.
  • En el lado opuesto sobresale HSBC, que logró uno de los crecimientos más vigorosos: sus ganancias aumentaron un 17.53% real anual, alcanzando los 7 mil 896 millones.
  • Cierra el ‘top ten’ Banregio, con una ligera disminución real del 1.48% (5 mil 898 millones).

Este mosaico revela que la desaceleración no es uniforme. Mientras algunos actores logran capear el temporal e incluso crecer con fuerza—como HSBC—otros enfrentan desafíos mayores para mantener su rentabilidad en un entorno macroeconómico más complejo y con una morosidad al alza.
El mensaje final es claro: después de años de bonanza excepcional, la banca mexicana entra en una fase de normalización y ajuste fino a la realidad económica nacional.


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