Nacional
El consumo de tortillas en México cae a mínimo histórico
Los datos revelan un cambio drástico en la canasta básica mientras otros alimentos suben. ¿El símbolo nacional en crisis?
La tortilla pierde su trono: un drama nacional con sabor a carbohidrato
Pónganse cómodos, porque les voy a contar la historia de una ruptura épica, una que duele más que un chile habanero en el ojo: México le está dando ghosteo a la tortilla. Sí, ese disco de maíz que nos ha sostenido en las buenas, en las malas y en las crudas. Resulta que en el 2024, los hogares mexicanos decidieron que su amor por la tortilla ya no era tan incondicional y le recortaron el presupuesto en un 8% menos compared to 2022. Y lo más irónico: mientras le quitaban el gasto a la tortilla, el presupuesto total para alimentos subió un 7%. Básicamente, le estamos poniendo corazón a un mensaje de “es tú, no soy yo” a nuestro alimento sagrado.
Para que se den una idea de la magnitud del drama, de siete grupos de alimentos que analizó el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), basándose en datos ultra formales del Inegi, la tortilla fue la única que salió con saldo negativo. El gasto nacional promedio se desplomó a 36 mil millones de pesos por trimestre el año pasado. Es como si toda la república se hubiera puesto de acuerdo para comprar menos tortillas y más… bueno, de eso hablaremos luego.
El precio de la tradición y la invasión del pan bimbo
¿Las razones de esta traición colectiva? Según los expertos, es un combo mortal: la tortilla se puso más cara que un concierto de Bad Bunny, la competencia con otros carbohidratos como el pan y la pasta está más reñida que una batalla de tweets, y hay un cambio generacional que prefiere delivery sobre cocinar. O sea, la trifecta perfecta para que el consumo se vaya en picada.
Juan Carlos Anaya, el director de la consultora, lo resumió con la crudeza de un diagnóstico médico: “La tortilla sigue siendo el alimento base de México, pero ha perdido centralidad“. Translation: todavía la queremos, pero ya no es nuestra prioridad. Se consume menos, está más cara y tiene que competir en Tinder de los carbohidratos con rivales duros. El aumento de precios ha hecho que hasta en los deciles más altos piensen dos veces antes de llenar la bolsa del mandado.
Y ojo, porque esto no es un tema de clases. El análisis divide a los hogares mexicanos en diez deciles según su ingreso, y adivinen qué: todos, desde el que gana para la pura tortilla hasta el que podría comprar una tortillería, gastaron menos. La tortilla ya sólo representa el 6.9% del gasto total en alimentos y bebidas, el nivel más bajo desde que se tiene registro (desde 2006, para ser exactos). Números que duelen más que pisar un Lego descalzo.
Pero tranquilos, no todo está perdido. Esto no significa que la tortilla vaya a desaparecer (eso sería el apocalipsis mexicano), sino que nuestros hábitos están evolucionando. O degenerando, depending on how you see it. La diversificación alimentaria y la triste realidad de los ultraprocesados le están ganando terreno al maíz nixtamalizado. Es más fácil abrir un paquete de pan de caja que hacer fila en la tortillería, ¿o no?
En fin, que la próxima vez que vean una tortilla, denle el respeto que se merece. Está librando una batalla campal contra la inflación, el cambio de costumbres y la pereza generacional. Y aunque su consumo haya caído, sigue siendo la reina indiscutible de la cocina mexicana… aunque ahora comparta el trono con la pasta y el pan. ¿Ustedes en qué bando están? ¿Team tortilla o team carbohidrato alternativo?
¿Te sorprendió esta data? ¡Compártela en tus redes y etiqueta a ese amigo que siempre defiende la tortilla de harina! Y si quieres más análisis sobre cómo comemos los mexicanos, explora nuestro contenido relacionado. La revolución alimentaria no se contará sola.
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Trump dice que seguirá en contacto con Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
Los detalles del encuentro entre Trump y Machado
“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
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Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.
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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
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¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.






















