Un ataque a plena luz del día, en el corazón del poder
La mañana de este miércoles, la violencia irrumpió donde se supone que debería estar más controlada: en el estacionamiento subterráneo del Edificio México, en el Centro de Gobierno de Hermosillo. Alrededor de las 8:11 horas, un sujeto con el rostro cubierto acabó con la vida de una empleada del gobierno federal.
Las autoridades ya descartan que fuera un robo. El agresor acechó a la víctima y le disparó por la espalda antes de huir. Primero se reportó como lesionada, pero pronto se confirmó lo peor: murió en el lugar.
“Se abrió una carpeta de investigación por el delito de homicidio y que el presunto responsable, aún no identificado, ya cuenta con características físicas que forman parte de las líneas de investigación”, informó la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE).
La versión oficial y lo que falta
La FGJE confirmó que la víctima era una trabajadora federal, pero su identidad sigue siendo un misterio. Prometen investigar su entorno personal y laboral para encontrar un motivo.
Mientras tanto, el operativo se montó rápido: la zona acordonada, testigos siendo entrevistados y las cámaras de videovigilancia revisándose. Las preguntas obvias flotan en el aire: ¿Quién era ella? ¿Por qué ahí? ¿Y por qué este timing?
La Fiscalía asegura que dará avances “conforme lo permitan los tiempos procesales”. Una frase que cualquier hijo de vecino que haya seguido un caso sabe traducir: paciencia, que esto puede tardar. O no avanzar nunca.
Lo único claro es que alguien decidió que una empleada pública debía morir ejecutada, a tiros, en un aparcamiento oficial. El mensaje, sea cual sea, es escalofriantemente directo.




