Cambio de guardia en Culiacán
La noche del viernes, el Cabildo de Culiacán nombró a Ana Miriam Ramos Villarreal como alcaldesa provisional. ¿El motivo? Juan de Dios Gámez Mendívil pidió licencia temporal. Y no es cualquier licencia: el edil está en la mira del Departamento de Justicia de Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico.
Ramos, quien era síndica procuradora, llega con poca experiencia en el ruedo público. Antes de esto, trabajó en bancos. Su ascenso fue rápido: en 2022, cuando Gámez asumió como alcalde sustituto, ella entró como directora de Recursos Humanos. Ahora, tiene el timón de la capital sinaloense.
La sombra de las acusaciones
“El alcalde Juan de Dios Gámez no tuvo el valor de presentarse y vernos a los ojos y tampoco a la población dolida por casi dos años de violencia”, lamentó la regidora del PRI, Érika Sánchez.
El ambiente está tenso. No solo Gámez pidió licencia. El gobernador Rubén Rocha Moya también lo hizo, acusado por EU de estar ligado a Los Chapitos del Cártel de Sinaloa. Y el senador Enrique Inzunza podría ser el siguiente.
Rocha Moya, en un mensaje al pueblo, fue claro:
“Son falsas y dolosas las acusaciones vertidas en mi contra. A mi pueblo y a mi familia los puedo ver de frente porque no los he traicionado.”
Pero la pregunta que todos se hacen es: ¿esto es solo el principio? El Departamento de Justicia ya pidió la detención de Rocha, Gámez e Inzunza con fines de extradición. La acusación es pesada: asociación con el Cártel de Sinaloa para distribuir drogas a Estados Unidos.
Lo que viene
Ramos Villarreal estará al frente de Culiacán de forma temporal. Pero en un estado donde la violencia no da tregua y las acusaciones sacuden los cimientos políticos, lo “temporal” puede volverse eterno. O no durar nada.
La historia de Sinaloa siempre ha sido un drama de poder, drogas y política. Y este capítulo apenas comienza.




