La canastera que no pudo refugiarse
La mañana del sábado en el mercado municipal de Acayucan, Veracruz, se convirtió en una pesadilla. Al menos dos sujetos armados llegaron disparando. Su objetivo aparente era un hombre, William “N”. Pero la balacera se llevó otra vida.
La víctima fatal fue una comerciante de 45 años, conocida como “la canastera” por vender sus productos en una cesta. Según versiones de testigos recogidas en el lugar, William intentó huir o esconderse cerca de ella durante el ataque.
“Durante los disparos, los atacantes mataron a la mujer… y luego huyeron del lugar sin que pudieran ser detenidos”, relatan las primeras informaciones.
William resultó con dos impactos de bala -en la espalda y una mano- y fue trasladado al Hospital Regional. Se reporta estable. Los agresores, por su parte, se esfumaron. Como casi siempre.
La cuenta que nunca cambia
Elementos policiacos llegaron después, claro. Los vecinos vivieron momentos de zozobra y temor, dicen los testigos. Y ahora, como tras cada hecho de este tipo, exigen mayor seguridad.
Es la misma secuencia: balazos, muerte, huida, declaraciones de preocupación. La violencia en Acayucan no es noticia nueva, pero cada vez deja un saldo más amargo e íntimo: una mujer trabajando, convertida en daño colateral de una cuenta pendiente que no era la suya.
La canasta quedó vacía. La impunidad, llena.




