Nacional
Atracción de feria se rebela y deja a usuarios en el aire
La adrenalina se convirtió en terror cuando una atracción se autorreveló como un columpio extremo no autorizado, dejando a dos jóvenes en una situación de vértigo forzado.
La noche en que la diversión decidió tomarse un descanso… a 20 metros de altura
Parece que en la 44 Feria de San Miguel Arcángel y la Alfarería 2025, la estrella del espectáculo, el juego mecánico Booster, quiso agregar un toque de improvisación artística a su rutina. Este domingo por la noche, la atracción, aparentemente aburrida de simplemente subir y bajar, decidió que lo más emocionante sería impactarse con su propia estructura y quedar suspendida en el aire, como si fuera una escultura moderna titulada “La Inminente Caída”. Por supuesto, no olvidó incluir a dos artistas invitados en su instalación: un hombre y una mujer, atrapados en una canastilla, disfrutando de una vista privilegiada que, estoy seguro, no estaba incluida en el boleto de entrada.
¿Quién necesita una montaña rusa cuando puedes experimentar el vértigo puro de colgar a más de 20 metros sin movimiento? Una experiencia verdaderamente elevadora del espíritu, aunque quizás no en el sentido que los usuarios esperaban. Porque, seamos sinceros, ¿qué es más emocionante que un juego que funciona perfectamente? Exacto, uno que falla espectacularmente y te convierte en el protagonista involuntario de un drama de rescate.
El improvisado equipo de rescate al rescate
Mientras el Booster disfrutaba de su nueva vocación como mirador de emergencia, al menos cinco personas resultaron heridas por golpes. Tres de ellas, demostrando un admirable espíritu de independencia, decidieron que era el momento perfecto para salir por su cuenta de esa jaula metálica suspendida. Una decisión valiente, sin duda, aunque probablemente motivada por la idea de que cualquier plan B era mejor que el plan A en ese momento.
Pero nuestros dos protagonistas principales, el hombre y la mujer, optaron por la vía más glamorosa: ser rescatados por personal de Protección Civil con apoyo de grúas, elevadores y un dron. Porque, claramente, si vas a vivir una experiencia traumática, al menos que tenga producción de alto nivel. El dron, por su parte, cumplió el crucial papel de evaluar el daño, porque nada dice “estamos en control de la situación” como enviar un robot volador a mirar de cerca el desastre.
Los asistentes, siempre atentos a documentar para la posteridad, captaron el accidente de forma presencial y en video, compartiéndolo inmediatamente a través de redes sociales. Porque en el siglo XXI, si no hay video, ¿realmente ocurrió un accidente? En las imágenes, puede observarse el momento exacto de la falla y escucharse los gritos de los usuarios, que pasaron en segundos de “¡qué emoción!” a “¡queremos bajar!”. Una transición emocional que nadie había planeado para su noche de domingo.
Al ser finalmente rescatados, ambos jóvenes recibieron atención médica. Por suerte, parece que el susto fue mayor que las lesiones, aunque estoy seguro de que su relación con los juegos mecánicos necesitará algo más que primeros auxilios psicológicos.
Este incidente nos hace reflexionar sobre esas pequeñas decisiones cotidianas: ¿compro algodón de azúcar o mejor me subo a un artefacto que podría convertirme en estrella de las noticias? Las ferias, esos templos de la diversión familiar donde conviven los dulces empalagosos con las estructuras metálicas que desafían la gravedad (y a veces pierden). El Booster, cuyo nombre ahora parece irónicamente apropiado -¿acaso “boost” no significa impulsar?-, ciertamente impulsó a estos usuarios a una experiencia que recordarán por mucho tiempo.
Y mientras tanto, en algún lugar, un ingeniero mira las noticias y piensa: “pero si en los planos esto no debería pasar”. La estructura del juego, que teóricamente debería mantener todo unido, decidió que era momento de conocerse más íntimamente consigo misma, en un abrazo metálico que suspendió no solo la atracción, sino posiblemente la fe de muchos en la física básica.
No podemos evitar preguntarnos: ¿el operador del juego estaba distraído? ¿La atracción tenía algún mantenimiento pendiente? ¿O simplemente el Booster tenía un día rebelde y decidió que las reglas de la ingeniería eran meras sugerencias? Las especulaciones abundan, pero lo cierto es que cuando la diversión se torna en peligro, la línea entre la aventura y la pesadilla se vuelve tan delgada como la barra de seguridad que te mantiene dentro de la atracción.
Por suerte, el personal de Protección Civil demostró que cuando la tecnología falla, el ingenio humano puede brillar. Con grúas, elevadores y esa fe inquebrantable en que todo puede solucionarse, lograron bajar a nuestros dos aventureros involuntarios, quienes probablemente estaban reconsiderando todas sus decisiones vitales hasta ese momento.
Este evento sin duda dejará huella en la memoria colectiva de los asistentes a la feria, quienes ahora tendrán una anécdota imbatible para contar en reuniones sociales: “¿Creen que su día fue malo? Déjenme contarles sobre la vez que casi me convierto en parte permanente del paisaje ferial…”.
¿Y qué lecciones podemos extraer de este absurdo episodio? Quizás que la próxima vez que veamos un juego mecánico con nombre amenazante como “Booster“, reconsideremos si realmente necesitamos ese “boost” de adrenalina. O que cuando la vida te ofrece una vista panorámica gratuita a 20 metros de altura, a veces es mejor declinar amablemente la oferta.
Mientras los organizadores investigan lo ocurrido y revisan minuciosamente cada tornillo de cada atracción, los amantes de las ferias se enfrentan a un dilema existencial: confiar nuevamente en estas estructuras itinerantes o limitarse a los puestos de tiro al blanco, donde el mayor riesgo es terminar con un peluche de tamaño desproporcionado.
¿Conoces a alguien que necesita una historia que le haga apreciar la solidez del suelo? Comparte este artículo y ayúdanos a difundir esta increíble (y aterradora) anécdota de cómo la diversión puede tomar caminos inesperados. Explora más contenido relacionado con noticias curiosas y descubre otras historias que te harán valorar las experiencias cotidianas y seguras.
Nacional
Trump dice que seguirá en contacto con Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
Los detalles del encuentro entre Trump y Machado
“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
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Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.
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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
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¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.