Una amenaza que no conoce fronteras
La Embajada de Estados Unidos en México acaba de lanzar una campaña educativa urgente. Su objetivo: combatir al gusano barrenador del ganado, una plaga que está causando estragos en ambos lados de la frontera.
No es cualquier insecto. Las autoridades lo describen como “una plaga altamente destructiva” que pone en riesgo la ganadería, la seguridad alimentaria y el comercio agropecuario entre las dos naciones.
“Su reaparición en algunas regiones de México subraya la importancia de la detección temprana, la prevención y la notificación oportuna para proteger la salud animal y los sistemas productivos de ambos países”, advirtió la embajada.
Materiales para todos los frentes
La estrategia, coordinada con el USDA estadounidense y el SENASICA mexicano, incluye videos cortos y largos, mensajes de audio para radio y materiales gráficos. Todo en español y dirigido a productores, veterinarios y comunidades rurales.
El embajador Ronald Johnson está personalmente detrás de este esfuerzo. Sabe que cuando una plaga salta la frontera, los protocolos diplomáticos tradicionales no bastan. Se necesita acción directa y educación masiva.
Aquí el mensaje es claro: lo que afecta a un ranjero en Chihuahua tarde o temprano impacta a un productor en Texas. La salud animal es, en este caso, un asunto de seguridad nacional compartida.
Mientras algunos políticos hablan de muros, los técnicos agrícolas construyen puentes de información. Porque el verdadero enemigo común mide apenas unos milímetros, pero su capacidad de destrucción es monumental.




