Rusia lanzó el lunes oleadas de misiles y drones contra Ucrania, causando al menos 22 fallecidos. La capital, Kiev, fue el principal objetivo, con 15 víctimas fatales y 56 heridos, según el jefe administrativo Tymur Tkachenko. Otras siete personas murieron en la región de Kiev y 29 resultaron heridas, reportó el servicio de emergencias ucraniano.
Escasez de interceptores Patriot agrava la defensa
Los 29 misiles balísticos lanzados por Rusia alcanzaron sus objetivos. La Fuerza Aérea de Ucrania detalló que el enemigo disparó 351 drones y 68 misiles durante la noche. El portavoz Yurii Ihnat señaló en televisión nacional: “Para interceptar balísticos, necesitamos los medios para la intercepción. Los rusos están usando el hecho de que hay un serio déficit de misiles interceptores, en Ucrania y en el mundo”.
Antes de la cumbre de la OTAN en Turquía, el presidente Volodymyr Zelenskyy instó a los aliados a reforzar la defensa antiaérea. “Mientras los misiles Patriot permanezcan en las reservas de nuestros aliados, Rusia se ve alentada a seguir arrasando edificios residenciales. Estados Unidos y Europa tienen suficiente fuerza para detener este terror”, escribió en X.
El ministro de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov, aseguró que Rusia intensifica los ataques con misiles balísticos aprovechando la escasez global de interceptores Patriot. “Se producen menos misiles de ese tipo cada mes que los que el enemigo dispara contra Ucrania”, afirmó.
Impacto en la población civil
Edificios residenciales de gran altura sufrieron impactos directos. En el distrito de Podilskyi, un inmueble se derrumbó parcialmente. En Darnytsia, varios edificios resultaron dañados y se buscaban personas bajo los escombros. En el suburbio de Vyshneve, 600 residentes fueron evacuados por riesgo de municiones sin explotar.
Khrystyna Piatetska, de 20 años, relató: “Cuando salíamos del edificio, había cuerpos tirados. Los autos empezaron a explotar y salimos de debajo de los escombros directamente al fuego”. Halina Ivanivna, de 61 años, dijo: “Todo se estaba cayendo”. El agua se derramaba mientras el humo llenaba el aire.
Moscú aseguró que sus ataques apuntaron a fábricas de armas en Kiev, aunque golpean zonas civiles de forma reiterada. Más de 16.000 civiles ucranianos han fallecido desde el inicio de la invasión, según la ONU.
En respuesta, Ucrania atacó la refinería de Omsk, la más grande de Rusia, a casi 2.500 kilómetros de la frontera. El analista Gary Peach advirtió que una interrupción sostenida agravaría la crisis de combustible en Rusia. En Crimea, un apagón total siguió a los ataques ucranianos.