Conéctate con nosotros

Internacional

La ONU en crisis celebra su semana de fiestas y reuniones

Mientras la ONU enfrenta su propia crisis existencial, la élite mundial se reúne en Nueva York para una maratón de eventos paralelos llenos de optimismo forzado.

Publicado

en

a las

9:51 pm 63 Vistas

Un espectáculo de optimismo en medio del naufragio

Ah, la Organización de las Naciones Unidas. Ese faro de esperanza y burocracia que, mientras reflexiona sobre su propia irrelevancia con la profundidad de un meme de internet, aún logra lo imposible: congregar a un ejército de filántropos, ONGs y fundaciones en Nueva York para una semana maratónica de conferencias, reuniones y, lo más importante, horas felices y cenas. Porque nada soluciona los problemas globales como canapés caros y white wine servido en vasos de plástico.

Parece que la amenaza de recortes presupuestarios y la incapacidad flagrante para detener guerras no son excusa para cancelar la agenda social. Al contrario, le da un toque de emoción, como una fiesta en la cubierta del Titanic. ¿El hielo se acerca? ¡Mejor bailemos!

Los reajustes de la esperanza (forzada)

La incertidumbre, ese invitado no deseado pero omnipresente, ya está haciendo de las suyas. La Fundación Gates, que normalmente publica un informe optimista justo a tiempo para la asamblea, ha tenido que retrasarlo. ¿La razón? Simple: no tienen ni idea de cuánto dinero van a prometer los países, porque aparentemente, en medio de una crisis global, comprometerse con la ayuda exterior es tan complicado como elegir el color de las cortinas. Mientras tanto, la Iniciativa Global Clinton (CGI) ha decidido que este año no basta con hablar: ahora exigen que los líderes inventen nuevos programas sobre la marcha. ¿Un hackatón para salvar el mundo? ¿Improvisación filantrópica? Suena a que la desesperación es la nueva creatividad.

Y todo esto mientras Estados Unidos, el sugar daddy de la ONU, decide congelar fondos y pedirle la vuelta al cambio, provocando despidos masivos y recortes. El Consejo de Seguridad, por su parte, observa cómo estallan dos guerras importantes con la misma eficacia con la que un flamenco resolvería un sudoku. Su mandato de “salvar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra” suena ahora menos a una misión noble y más a la descripción de un trabajo que no piensan hacer.

Pero, oh sorpresa, esta incertidumbre mundial ha hecho que la Semana de la UNGA sea más importante que nunca. Claro, porque cuando el barco se hunde, lo lógico es reunir a todos en la proa a debatir la calidad de la música de la orquesta.

Kevin Sheekey, asesor del multimillonario Mike Bloomberg, lo defiende con perlas de sabiduría: “Sigue siendo el único lugar donde se reúne todo el mundo”. Un argumento irrefutable, como decir que un vertedero es importante porque todo el mundo tira su basura allí. Su foro, que se celebra desde 2017, promete fomentar la colaboración global y… ¿oportunidades de inversión en deportes africanos? Porque nada dice “solucionemos la crisis geopolítica” como una inversión en una liga de fútbol.

El arte de reorganizar las sillas en la cubierta

La Fundación de las Naciones Unidas reporta que el número de eventos públicos es similar al de otros años. Pero George Hampton, uno de sus directores, admite que ahora hay más mesas redondas pequeñas. ¿Traducción? Menos discursos grandilocuentes para las cámaras y más conversaciones íntimas donde quizás, solo quizás, se pueda admitir que el panorama es desolador. “El espacio para resolver problemas se está reduciendo”, dice, en lo que debe ser el eufemismo del año. La mesa de la cooperación global se encoge, pero los problemas, oh sí, esos siguen creciendo como la factura de un bar después de una hora feliz.

Gregory Milne, de la CGI, compara los cambios de este año con la respuesta al terremoto de Haití y la pandemia de COVID-19. Porque, ¿qué mejor manera de planificar una reunión que compararla con dos de las catástrofes humanitarias más complejas de las últimas décadas? Eso sí infunde confianza.

Mientras tanto, en un preludio de los eventos principales, la Fundación Ford albergó “Free Future“, un evento centrado en acabar con la violencia de género. La premisa es noble, por supuesto, pero uno no puede evitar notar la ironía de discutir el progreso desde 1995 con la ganadora de un Nobel de la Paz, mientras se admite que “no hemos hecho lo suficiente”. Tres décadas de promesas y discursos para llegar a esa conclusión. ¡Vaya revelación!

Monica Aleman, de la Fundación Ford, aporta un toque de realismo crudo: “La violencia tiene un costo“. Un concepto revolucionario, sin duda. Su solución: transferencias de efectivo y oportunidades económicas para las sobrevivientes. Porque al final, incluso la justicia y la seguridad se reducen a la economía, el idioma universal que todos estos líderes entienden a la perfección.

El evento, que reunió a financiadores, empresas privadas y defensores, sirvió para “fortalecer e inspirar” antes de la maratón de reuniones. O, en otras palabras, para cargar pilas antes de una semana de sonrisas forzadas y networking intensivo donde, como dice Celiné Justice de Pivotal Ventures, se trata de “llevar este tema a la sala, para que no se olvide”. Porque en un calendario repleto de eventos, lo más difícil no es encontrar soluciones, sino que tu problema favorito no quede enterrado en el olvido entre un cóctel y una sesión de fotos.

Así que prepárense, mundo. La ONU puede estar tambaleándose, la cooperación internacional puede parecer un concepto tan vintage como un disquete, pero la Semana de la UNGA está aquí. Con su mezcla peculiar de idealismo, negación y champagne. ¿Lograrán algo sustancial? Quién sabe. Pero al menos las horas felices estarán bien surtidas.

¿Te ha gustado esta irónica mirada a la diplomacia global? No te quedes con la curiosidad: comparte este artículo en tus redes sociales y ayúdanos a viralizar el absurdo. Y si quieres más análisis con un toque de humor ácido, explora nuestro contenido relacionado sobre política internacional y filantropía.

Internacional

La UE prioriza el gasto militar en su paquete de ayuda a Ucrania

La UE destina 60.000 millones de euros a defensa ucraniana, condicionando el apoyo a reformas democráticas y lucha anticorrupción.

Publicado

en

Por

La UE prioriza el gasto militar en su paquete de ayuda a Ucrania

Bruselas ha desvelado los detalles de un plan financiero masivo para sostener a Ucrania durante los próximos años. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, confirmó este miércoles que la mayor parte de un nuevo programa de préstamos por valor de 90.000 millones de euros se destinará directamente a necesidades militares y defensivas.

El desglose es claro: 60.000 millones de euros (unos 70.000 millones de dólares) irán a apoyo militar, mientras que los 30.000 millones restantes se dedicarán a ayuda presupuestaria para estabilizar la economía ucraniana. Esto no es casualidad.

“Todos queremos la paz para Ucrania, y para eso Ucrania debe estar en una posición de fuerza”, declaró Von der Leyen al explicar la lógica detrás del gasto.

La estrategia europea se basa en una premisa simple pero costosa: la paz negociada solo llega desde una posición de fortaleza. Y construir esa fortaleza requiere armamento, equipamiento y una base industrial defensiva integrada con Europa.

Un paquete condicionado por reformas y contexto financiero

Pero el dinero no llega sin condiciones. Von der Leyen fue tajante:

“Estas condiciones no son negociables para ningún apoyo financiero”.

Ucrania debe emprender reformas democráticas profundas, con especial énfasis en el estado de derecho y la lucha contra la corrupción. Este punto es especialmente delicado dado el historial del país y las recientes tensiones internas, incluida la dimisión del jefe de gabinete presidencial Andrii Yermak tras una investigación anticorrupción.

El contexto financiero es apremiante. El Fondo Monetario Internacional estima que Ucrania necesitará unos 137.000 millones de euros entre 2026 y 2027. El paquete europeo cubre gran parte, pero no todo. La UE espera que otros aliados como Reino Unido, Canadá, Japón y Noruega ayuden a cerrar esa brecha, mientras el FMI prepara su propio préstamo multimillonario para el próximo mes.

El calendario es ajustado. La Comisión quiere que los fondos empiecen a fluir en abril, pero antes necesita el visto bueno de los países miembros y del Parlamento Europeo. Una vez aprobado, el dinero militar se usará principalmente para comprar equipos dentro del área económica europea (UE y países como Noruega), aunque se dejará una puerta abierta a adquisiciones fuera si resultan más efectivas.

Hay otro mecanismo interesante: en algunos casos, parte del dinero podría canalizarse a través de un esquema de la OTAN para que aliados europeos y Canadá compren armamento estadounidense y lo donen directamente a Kiev. Es un guiño a la interoperabilidad transatlántica.

La conclusión es clara: Europa está haciendo una apuesta estratégica a largo plazo. No se trata solo de mantener a Ucrania a flote económicamente, sino de fortalecer su capacidad defensiva mientras la ancla institucionalmente al bloque mediante reformas y una integración más profunda en su base industrial militar.
El mensaje subyacente para Moscú es tan económico como político: la UE está dispuesta a sostener este esfuerzo durante años, vinculando la reconstrucción futura al pago de reparaciones por parte de Rusia una vez finalice el conflicto.


¿Te ha parecido interesante este análisis sobre la estrategia europea? Compártelo en tus redes sociales para seguir la conversación y explora más contenidos sobre política internacional en nuestra web.

Continuar Leyendo

Internacional

Trump ordena a somalíes con TPS abandonar EE.UU. en marzo

La administración Trump cancela la protección a cientos de somalíes, en una medida que intensifica su agenda de deportación y genera protestas.

Publicado

en

Por

¡Temporal significa temporal! (Excepto cuando no)

Ah, la poesía burocrática. “La temporalidad significa temporalidad”, declaró con la solemnidad de un oráculo la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. Qué frase tan profunda, tan filosófica. Casi tan profunda como el compromiso de esta administración con la coherencia. Porque, claro, cuando se trata de poner “a los estadounidenses primero”, ¿qué mejor manera que darle un ultimátum a 705 personas en un país de 330 millones? Una verdadera operación de seguridad nacional.

El gobierno del presidente Donald Trump anunció que pondrá fin al Estatus de Protección Temporal (TPS) para inmigrantes de Somalia. Sí, otra joya más en la corona de su agenda de deportación masiva. Porque nada dice “América First” como desestabilizar las vidas de cientos de personas que son, atención al dato, un “pequeño subconjunto” entre casi 1.3 millones de inmigrantes con TPS. Prioridades, ¿verdad?

Los somalíes afectados deben abandonar Estados Unidos antes del 17 de marzo, cuando expiren las protecciones existentes, extendidas por última vez por el expresidente Joe Biden.

Marzo. Una fecha límite perfecta. No muy lejana para causar pánico inmediato, pero lo suficientemente próxima para que planificar tu vida o tu huida sea un deporte extremo. Y todo esto ocurre mientras Minneapolis —hogar de una gran comunidad somalí— hierve por el asesinato de una manifestante a manos de un agente del ICE. Pura casualidad, sin duda.

La “mejoría” somalí y otras ficciones legales

El Departamento de Seguridad Nacional justifica la medida con un argumento que haría sonrojar a un novelista barato: las circunstancias en Somalia “han mejorado hasta el punto” de que ya no cumple los requisitos para el TPS. Me pregunto qué métricas usan para medir esa “mejoría”. ¿Menos balas por metro cuadrado? ¿Sequías ligeramente más cortas? Porque el pequeño detalle es que Somalia sigue siendo una de las naciones más pobres del mundo, asediada por décadas de conflicto crónico y desastres naturales.

Pero no me crean a mí. Crean al propio informe del Congreso de 2025, que señala que los somalíes habían recibido más de dos docenas de extensiones debido a la perpetua “inseguridad y el conflicto armado en curso que presentan serias amenazas para la seguridad”. ¿Serias amenazas? Bah, minucias. Probablemente solo sean exageraciones de quienes no entienden que “temporal” es un concepto flexible… hasta que a alguien se le antoja que ya no lo es.

Y aquí entra el toque personal del expresidente. Trump ha dirigido una retórica particularmente creativa contra los inmigrantes somalíes. Los ha acusado de defraudar programas federales y, en diciembre, soltó esta perla:

Dijo que no quería somalíes en Estados Unidos, afirmando que “vienen del infierno” y “no contribuyen en nada”.

Vienen del infierno. Una descripción geopolítica impecable. Sin distinciones entre ciudadanos y no ciudadanos, porque ¿para qué complicarse con detalles legales cuando tienes un buen eslogan?

La obsesión personal convertida en política pública

El capricho no termina ahí. Trump ha tenido palabras especialmente cariñosas para la representante Ilhan Omar, demócrata de Minnesota que emigró de Somalia siendo niña y es, oh sorpresa, ciudadana estadounidense. El mandatario ha sugerido repetidamente su deportación (genial idea, deportar a una congresista electa) y en un arrebato otoñal la llamó “basura”. Clase y elegancia desde la Oficina Oval.

Omar, quien ha criticado abiertamente el despliegue del ICE en Minneapolis, ha calificado esta fijación como “espeluznante e malsana”. Y uno piensa: ¿será que toda esta movida contra el TPS somalí es política pública meticulosa o simplemente el rencor personal escalado a nivel federal? Nunca lo sabremos… aunque las pistas apuntan fuerte a lo segundo.

El Congreso estableció el programa TPS en 1990 para ayudar a personas huyendo de condiciones inestables y amenazantes. Somalia recibió la designación en 1991 bajo George H.W. Bush debido a una guerra civil. Se ha extendido durante décadas porque —sorpresa— las condiciones inestables y amenazantes persistían. Hasta ahora, aparentemente.

Así que ahí están: cientos de personas atrapadas entre la retórica incendiaria de un expresidente obsesionado, una secretaria que repite eslóganes como mantras y un país de origen al que, según los papeles oficiales, ya no le pasa nada suficientemente malo como para merecer compasión.

Todo muy temporal. Todo muy absurdo.


¿Esta mezcla de política migratoria y drama personal te parece tan surrealista como a nosotros? Comparte este artículo para seguir discutiendo las noticias donde lo ridículo se encuentra con lo real.

Continuar Leyendo

Internacional

Protestas y demanda judicial contra redadas de ICE en Minnesota

Estudiantes y activistas enfrentan redadas migratorias en Minneapolis, mientras autoridades estatales presentan demandas para detener las operaciones federales.

Publicado

en

Por

Tensión en Minneapolis por despliegue masivo de agentes migratorios

Las calles de Minneapolis se llenaron de tensión y gas lacrimógeno este martes. Agentes federales lanzaron gases y rociaron irritante contra activistas que protestaban cerca del lugar donde Renee Good fue fatalmente baleada la semana pasada por un agente de inmigración. Escenas caóticas se vivieron mientras un hombre se frotaba los ojos con nieve, gritando pidiendo ayuda, y agentes en un Jeep sin identificación rociaban el irritante naranja antes de alejarse.

“¿Quién no tiene silbato?”, gritó un hombre con una bolsa de ellos.

La protesta no fue aislada. En Brooklyn Park, estudiantes abandonaron sus aulas en solidaridad con el movimiento contra las operaciones migratorias, siguiendo el ejemplo de alumnos en otras partes del país. Este despliegue ocurre mientras Minnesota se convierte en el epicentro de lo que ICE describe como su mayor operación hasta la fecha, con más de 2,000 agentes enviados al estado.

La batalla legal se intensifica

Minnesota no se queda de brazos cruzados. El estado, junto con las ciudades de Minneapolis y St. Paul, presentaron una demanda contra el gobierno federal el lunes, buscando detener o limitar lo que califican como una “invasión federal” a las Ciudades Gemelas.

“Esto es, en esencia, una invasión federal de las Ciudades Gemelas en Minnesota, y debe detenerse”, afirmó el fiscal general del estado, Keith Ellison.

La demanda argumenta que el Departamento de Seguridad Nacional está violando protecciones constitucionales al enfocarse específicamente en un estado progresista que favorece a los demócratres. El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, fue contundente al describir el impacto:

“Lo que estamos viendo son miles —en plural— miles de agentes federales entrando en nuestra ciudad. Y, sí, están teniendo un impacto tremendo en la vida cotidiana”.

Mientras tanto, Brita Anderson, quien vive cerca y acudió a apoyar a amigos del vecindario, expresó su indignación al ver a agentes con equipo táctico completo:

“Sentí que la única razón por la que vendrían aquí es para acosar a la gente”, señaló Anderson.

Respuestas políticas y movilización nacional

La muerte de Renee Good —una madre de tres hijos de 37 años— ha desatado decenas de protestas y vigilias por todo Estados Unidos. Su caso simboliza la creciente tensión entre comunidades locales y las políticas migratorias federales.

El Departamento de Seguridad Nacional reporta más de 2,000 arrestos en Minnesota desde principios de diciembre y promete no retroceder. Tricia McLaughlin, portavoz del departamento, respondió a la demanda acusando a las autoridades estatales:

“El trabajo del presidente Trump es proteger al pueblo estadounidense y hacer cumplir la ley, sin importar quién sea su alcalde, gobernador o fiscal general del estado”.

Pero las críticas continúan. El gobierno federal defiende al agente que disparó contra Good argumentando defensa propia —una versión cuestionada por Frey, el gobernador Tim Walz y otros basándose en videos de la confrontación.

La reacción política se extiende más allá de Minnesota. En Massachusetts, dos legisladores demócratas anunciaron un proyecto de ley para facilitar demandas contra agentes federales acusados de violar derechos civiles —aunque tiene pocas probabilidades en un Congreso controlado por republicanos. En Wisconsin, la vicegobernadora Sara Rodríguez propuso prohibir operativos migratorios cerca de escuelas, hospitales e iglesias.

Lo que viene: Un tribunal federal deberá decidir si suspende las operaciones mientras continúan las protestas. La comunidad observa si la presión legal y social puede cambiar el curso de lo que muchos residentes ven como una presencia militarizada desproporcionada en sus barrios.

¿Te impacta esta situación? Comparte esta información para mantener viva la conversación sobre derechos civiles e inmigración —y explora más contenido sobre cómo las comunidades se organizan frente a políticas controvertidas.

Continuar Leyendo
Anuncio

Lo mas visto del día