Francia enfrenta una ola de calor excepcional que obligó a cancelar trenes, conciertos y eventos deportivos, además de restringir el consumo de alcohol en zonas bajo alerta roja. Casi un tercio del país está en ese nivel, con termómetros que alcanzaron los 40 °C. Se pronostica un lunes aún más caluroso.
Las autoridades instalaron estaciones de nebulización en la torre Eiffel y otros puntos de París para refrescar a la población. Sin embargo, los ahogamientos aumentan: medios franceses reportaron cuatro fallecimientos de menores el sábado, mientras nadaban para combatir el calor. En Alemania, un hombre perdió la vida en el río Rin y tres personas siguen desaparecidas. Las autoridades sanitarias advierten que estos incidentes se agravan durante los períodos de altas temperaturas.
Medidas y preocupaciones
El gobierno prohibió beber alcohol al aire libre en las zonas bajo alerta roja y pidió a los organizadores del Día de la Música —festival que reúne a multitudes en todo el país— limitar el consumo de alcohol para “preservar los servicios de emergencia y permitir que el médico personal se concentre en atender a los más vulnerables”.
“Con este calor, es la única manera de divertirse al salir”, dijo a The Associated Press el nadador Nicolás Cruz, mientras chapoteaba en el canal Saint Martin.
Zouzou Hobbs, inicialmente escéptica sobre nadar en el turbio canal urbano, decidió arriesgarse: “Pero hace calor. Voy a arriesgarme. Necesitamos refrescarnos antes de esta noche, cuando vamos a estar bailando”.
Las autoridades están especialmente atentas a las personas en situación de calle y a los adultos mayores. Unas 15,000 personas mayores fallecieron en la ola de calor de 2003 en Francia, lo que provocó una reflexión nacional. Este año, el gobierno movilizó servicios de emergencia y fuerzas armadas para prepararse ante incendios forestales, impuso vigilancia sobre el suministro de agua para reactores nucleares y ordenó el cierre de 845 escuelas el lunes.
El calor se extiende por Europa
España inició el verano con gran parte del país en alerta, con temperaturas que rondan los 40 °C, incluso en el interior del País Vasco. Las actividades deportivas y culturales al aire libre han sido suspendidas. En Italia, ocho ciudades ampliaron avisos por calor (“banderas rojas”), con temperaturas en los 30 y 40 °C. En Milán, los dueños de una granja instalaron ventiladores y aspersores para las vacas, mientras los asistentes a la Semana de la Moda se abanicaban bajo sombrillas.
Alemania espera hasta 39 °C el miércoles, y el Reino Unido emitió una advertencia de “calor extremo” para el sur de Inglaterra y Gales, con posibles máximas de 38 °C. La oficina meteorológica británica recordó que el récord para junio es de 35.6 °C desde 1976. Tormentas eléctricas amenazan a Alemania y Polonia.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, convocó una reunión de crisis y ordenó planificar una mejor adaptación a las olas de calor “mediante aire acondicionado, si es necesario”. La Organización Mundial de la Salud señaló que más de 200,000 personas en Europa fallecieron por causas relacionadas con el calor en los últimos cuatro años, la mayoría prevenibles.