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Investigación abierta por el trágico descarrilamiento del funicular en Lisboa

La capital portuguesa se sume en el dolor mientras las autoridades buscan respuestas tras el devastador suceso que conmocionó al mundo.

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Una jornada de verano teñida de tragedia eterna

El corazón de Lisboa, otrora palpitante de vida y alegría turística, se convirtió en el escenario de una pesadilla de proporciones dantescas. Investigadores, con rostros ensombrecidos por la gravedad del momento, examinaron con meticulosidad forense los restos retorcidos de un funicular en el mismísimo centro de la capital. Su misión: desentrañar el enigma macabro de por qué esta popular atracción, símbolo de la ciudad, se convirtió en una trampa mortal durante la concurrida temporada estival. El balance, estremecedor, arrojaba un saldo de 16 almas arrebatadas y 21 heridos, cinco de ellos luchando entre la vida y la muerte en un drama que conmocionó a la nación.

La fiscalía general de Portugal, en un comunicado que estremeció cada rincón del país, detalló con crudeza que hasta el momento se han logrado identificar ocho víctimas mortales: cinco ciudadanos portugueses, dos surcoreanos y una persona de nacionalidad suiza. Sin embargo, la trama se engrosaba con un velo de misterio internacional. Basándose en documentos recuperados entre los escombros y otras evidencias irrefutables, existía “una posibilidad alta” de que entre los fallecidos también se encontraran dos canadienses, un estadounidense, un alemán y un ucraniano, según reveló con solemnidad el jefe de la policía nacional de investigación, Luís Neves. Tres personas permanecían, por el momento, en el anonimato de la tragedia, sus identidades aguardando a ser develadas por pruebas de ADN o registros dentales.

El elenco de nacionalidades entre los heridos, relatado por Álvaro Santos Almeida, director ejecutivo del Servicio Nacional de Salud de Portugal, confirmaba la dimensión global del drama: españoles, israelíes, portugueses, brasileños, italianos y franceses. Un mapa del dolor que se extendía por medio mundo, confirmando las peores sospechas: el Elevador da Glória, en el momento del suceso, estaba abarrotado de turistas internacionales y locales, convirtiendo su recorrido pintoresco en un viaje sin retorno durante la hora punta de una tarde que quedaría grabada a fuego en la memoria colectiva.

Una ciudad en estado de shock y un luto que traspasa fronteras

“Esta tragedia… va más allá de nuestras fronteras”, declaró con voz quebrada el primer ministro Luis Montenegro desde su residencia oficial, elevando el suceso a la categoría de “una de las mayores tragedias de nuestro pasado reciente”. Portugal, en un acto de duelo unánime, guardó un día de luto nacional el jueves, con las banderas ondeando a media asta y un silencio respetuoso cubriendo las calles. Las 16 autopsias fueron concluidas en un tiempo récord, pero la identificación de tres de las víctimas se topó con la burocracia del dolor, requiriendo el acceso a registros dentales o ADN familiar que se encontraban allende las fronteras, explicó Francisco Corte-Real, jefe del Instituto Nacional de Medicina Forense.

El tranvía eléctrico, una maravilla de la ingeniería sujeta por robustos cables de acero con capacidad para más de 40 almas, se transformó en un amasijo de metal. Las autoridades, prudentemente, se negaron a especular sobre si un freno defectuoso o un cable roto pudieron ser los culpables de que el vagón descendente se precipitara contra un edificio con una fuerza demoledora. “La ciudad necesita respuestas”, exigió el alcalde de Lisboa, Carlos Moedas, en una declaración televisada que capturó la angustia de una población entera, añadiendo que cualquier conjetura sobre las causas era, por ahora, “mera especulación”.

La maquinaria investigadora se puso en marcha a toda velocidad. La policía, los fiscales públicos y los expertos en transporte del gobierno se unieron en una pesquisa sin precedentes. La Oficina de Investigaciones de Accidentes Aéreos y Ferroviarios anunció que había concluido su análisis pericial de los restos y emitiría un informe preliminar crucial el viernes. Mientras, la empresa operadora, Carris, abrió su propia investigación interna, sumando otro capítulo a este rompecabezas de responsabilidades.

La sombra de la duda sobre un icono centenario

El funicular, un venerable icono en servicio desde 1914, se había sometido a un programa de mantenimiento completo programado el año pasado. La empresa afirmaba realizar una inspección visual de 30 minutos todos los días sin falta, según declaró el CEO de Carris, Pedro de Brito Bogas. La última de estas revisiones se había llevado a cabo apenas nueve horas antes de la catástrofe. Sin embargo, el directivo evitó detallar en qué consistía exactamente esa inspección visual y se negó a responder cuando se le preguntó insistentemente si se habían probado todos los cables de sujeción, dejando una inquietante pregunta flotando en el aire.

El sindicato de trabajadores del transporte SITRA añadió un giro personal y desgarrador a la trama: el operador de los frenos del tranvía, André Marques, estaba entre los fallecidos. ¿Un héroe que luchó hasta el final por evitar lo inevitable? ¿O otra víctima de un fallo técnico imprevisible? Los heridos, según describió Margarida Castro Martins, jefa de la Agencia de Protección Civil de Lisboa, incluían hombres y mujeres de entre 24 y 65 años, y un inocente niño de apenas 3 años, un espectro de edades que demostraba que la tragedia no entendía de rangos ni de edades.

Testimonios que estremecen el alma

Los relatos de los testigos sonaron como escenas extraídas de una película de terror. Felicity Ferriter, una turista británica de 70 años, acababa de llegar a un hotel cercano con su esposo cuando un “estruendo horrendo” heló su sangre. “Lo oímos, oímos el golpe”, relató a The Associated Press, la pareja, aterrada, comprendió que su plan de subirse al funicular al día siguiente se había esfumado en el más espeluznante de los finales. “Era uno de los puntos señalados de nuestras vacaciones”, confesó, antes de soltar la frase que resonó como un eco de puro terror: “Podríamos haber sido nosotros”.

Teresa d’Avó, otra testigo presencial, narró a la televisora portuguesa SIC una escena dantesca: parecía que el tranvía no tenía frenos. “Impactó el edificio con una fuerza brutal y se deshizo como una caja de cartón”, describió con crudeza, pintando una imagen de caos absoluto con transeúntes corriendo despavoridos. Francesca di Bello, una turista italiana de 23 años, había disfrutado del recorrido unas horas antes del suceso. Al pasar al día siguiente por el lugar acordonado, observando los restos destrozados, fue categórica cuando se le preguntó si volvería a subirse a un funicular: “Definitivamente no”. La confianza en un símbolo se había quebrado para siempre.

El servicio del Elevador da Glória, inaugurado en 1885 y clasificado como monumento nacional, quedó suspendido indefinidamente. El Ayuntamiento de Lisboa, en un acto de precaución, detuvo también las operaciones de otros tres famosos funiculares de la ciudad para realizar inspecciones inmediatas y exhaustivas. Mientras, las banderas de la Unión Europea en Bruselas ondearon a media asta, un gesto de condolencia que unió a un continente en el dolor.

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Investigan causa del descarrilamiento del funicular que dejó 16 muertos en capital portuguesa
Investigan causa del descarrilamiento del funicular que dejó 16 muertos en capital portuguesa

Internacional

La UE prioriza el gasto militar en su paquete de ayuda a Ucrania

La UE destina 60.000 millones de euros a defensa ucraniana, condicionando el apoyo a reformas democráticas y lucha anticorrupción.

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La UE prioriza el gasto militar en su paquete de ayuda a Ucrania

Bruselas ha desvelado los detalles de un plan financiero masivo para sostener a Ucrania durante los próximos años. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, confirmó este miércoles que la mayor parte de un nuevo programa de préstamos por valor de 90.000 millones de euros se destinará directamente a necesidades militares y defensivas.

El desglose es claro: 60.000 millones de euros (unos 70.000 millones de dólares) irán a apoyo militar, mientras que los 30.000 millones restantes se dedicarán a ayuda presupuestaria para estabilizar la economía ucraniana. Esto no es casualidad.

“Todos queremos la paz para Ucrania, y para eso Ucrania debe estar en una posición de fuerza”, declaró Von der Leyen al explicar la lógica detrás del gasto.

La estrategia europea se basa en una premisa simple pero costosa: la paz negociada solo llega desde una posición de fortaleza. Y construir esa fortaleza requiere armamento, equipamiento y una base industrial defensiva integrada con Europa.

Un paquete condicionado por reformas y contexto financiero

Pero el dinero no llega sin condiciones. Von der Leyen fue tajante:

“Estas condiciones no son negociables para ningún apoyo financiero”.

Ucrania debe emprender reformas democráticas profundas, con especial énfasis en el estado de derecho y la lucha contra la corrupción. Este punto es especialmente delicado dado el historial del país y las recientes tensiones internas, incluida la dimisión del jefe de gabinete presidencial Andrii Yermak tras una investigación anticorrupción.

El contexto financiero es apremiante. El Fondo Monetario Internacional estima que Ucrania necesitará unos 137.000 millones de euros entre 2026 y 2027. El paquete europeo cubre gran parte, pero no todo. La UE espera que otros aliados como Reino Unido, Canadá, Japón y Noruega ayuden a cerrar esa brecha, mientras el FMI prepara su propio préstamo multimillonario para el próximo mes.

El calendario es ajustado. La Comisión quiere que los fondos empiecen a fluir en abril, pero antes necesita el visto bueno de los países miembros y del Parlamento Europeo. Una vez aprobado, el dinero militar se usará principalmente para comprar equipos dentro del área económica europea (UE y países como Noruega), aunque se dejará una puerta abierta a adquisiciones fuera si resultan más efectivas.

Hay otro mecanismo interesante: en algunos casos, parte del dinero podría canalizarse a través de un esquema de la OTAN para que aliados europeos y Canadá compren armamento estadounidense y lo donen directamente a Kiev. Es un guiño a la interoperabilidad transatlántica.

La conclusión es clara: Europa está haciendo una apuesta estratégica a largo plazo. No se trata solo de mantener a Ucrania a flote económicamente, sino de fortalecer su capacidad defensiva mientras la ancla institucionalmente al bloque mediante reformas y una integración más profunda en su base industrial militar.
El mensaje subyacente para Moscú es tan económico como político: la UE está dispuesta a sostener este esfuerzo durante años, vinculando la reconstrucción futura al pago de reparaciones por parte de Rusia una vez finalice el conflicto.


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Internacional

Trump ordena a somalíes con TPS abandonar EE.UU. en marzo

La administración Trump cancela la protección a cientos de somalíes, en una medida que intensifica su agenda de deportación y genera protestas.

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¡Temporal significa temporal! (Excepto cuando no)

Ah, la poesía burocrática. “La temporalidad significa temporalidad”, declaró con la solemnidad de un oráculo la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. Qué frase tan profunda, tan filosófica. Casi tan profunda como el compromiso de esta administración con la coherencia. Porque, claro, cuando se trata de poner “a los estadounidenses primero”, ¿qué mejor manera que darle un ultimátum a 705 personas en un país de 330 millones? Una verdadera operación de seguridad nacional.

El gobierno del presidente Donald Trump anunció que pondrá fin al Estatus de Protección Temporal (TPS) para inmigrantes de Somalia. Sí, otra joya más en la corona de su agenda de deportación masiva. Porque nada dice “América First” como desestabilizar las vidas de cientos de personas que son, atención al dato, un “pequeño subconjunto” entre casi 1.3 millones de inmigrantes con TPS. Prioridades, ¿verdad?

Los somalíes afectados deben abandonar Estados Unidos antes del 17 de marzo, cuando expiren las protecciones existentes, extendidas por última vez por el expresidente Joe Biden.

Marzo. Una fecha límite perfecta. No muy lejana para causar pánico inmediato, pero lo suficientemente próxima para que planificar tu vida o tu huida sea un deporte extremo. Y todo esto ocurre mientras Minneapolis —hogar de una gran comunidad somalí— hierve por el asesinato de una manifestante a manos de un agente del ICE. Pura casualidad, sin duda.

La “mejoría” somalí y otras ficciones legales

El Departamento de Seguridad Nacional justifica la medida con un argumento que haría sonrojar a un novelista barato: las circunstancias en Somalia “han mejorado hasta el punto” de que ya no cumple los requisitos para el TPS. Me pregunto qué métricas usan para medir esa “mejoría”. ¿Menos balas por metro cuadrado? ¿Sequías ligeramente más cortas? Porque el pequeño detalle es que Somalia sigue siendo una de las naciones más pobres del mundo, asediada por décadas de conflicto crónico y desastres naturales.

Pero no me crean a mí. Crean al propio informe del Congreso de 2025, que señala que los somalíes habían recibido más de dos docenas de extensiones debido a la perpetua “inseguridad y el conflicto armado en curso que presentan serias amenazas para la seguridad”. ¿Serias amenazas? Bah, minucias. Probablemente solo sean exageraciones de quienes no entienden que “temporal” es un concepto flexible… hasta que a alguien se le antoja que ya no lo es.

Y aquí entra el toque personal del expresidente. Trump ha dirigido una retórica particularmente creativa contra los inmigrantes somalíes. Los ha acusado de defraudar programas federales y, en diciembre, soltó esta perla:

Dijo que no quería somalíes en Estados Unidos, afirmando que “vienen del infierno” y “no contribuyen en nada”.

Vienen del infierno. Una descripción geopolítica impecable. Sin distinciones entre ciudadanos y no ciudadanos, porque ¿para qué complicarse con detalles legales cuando tienes un buen eslogan?

La obsesión personal convertida en política pública

El capricho no termina ahí. Trump ha tenido palabras especialmente cariñosas para la representante Ilhan Omar, demócrata de Minnesota que emigró de Somalia siendo niña y es, oh sorpresa, ciudadana estadounidense. El mandatario ha sugerido repetidamente su deportación (genial idea, deportar a una congresista electa) y en un arrebato otoñal la llamó “basura”. Clase y elegancia desde la Oficina Oval.

Omar, quien ha criticado abiertamente el despliegue del ICE en Minneapolis, ha calificado esta fijación como “espeluznante e malsana”. Y uno piensa: ¿será que toda esta movida contra el TPS somalí es política pública meticulosa o simplemente el rencor personal escalado a nivel federal? Nunca lo sabremos… aunque las pistas apuntan fuerte a lo segundo.

El Congreso estableció el programa TPS en 1990 para ayudar a personas huyendo de condiciones inestables y amenazantes. Somalia recibió la designación en 1991 bajo George H.W. Bush debido a una guerra civil. Se ha extendido durante décadas porque —sorpresa— las condiciones inestables y amenazantes persistían. Hasta ahora, aparentemente.

Así que ahí están: cientos de personas atrapadas entre la retórica incendiaria de un expresidente obsesionado, una secretaria que repite eslóganes como mantras y un país de origen al que, según los papeles oficiales, ya no le pasa nada suficientemente malo como para merecer compasión.

Todo muy temporal. Todo muy absurdo.


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Internacional

Protestas y demanda judicial contra redadas de ICE en Minnesota

Estudiantes y activistas enfrentan redadas migratorias en Minneapolis, mientras autoridades estatales presentan demandas para detener las operaciones federales.

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Tensión en Minneapolis por despliegue masivo de agentes migratorios

Las calles de Minneapolis se llenaron de tensión y gas lacrimógeno este martes. Agentes federales lanzaron gases y rociaron irritante contra activistas que protestaban cerca del lugar donde Renee Good fue fatalmente baleada la semana pasada por un agente de inmigración. Escenas caóticas se vivieron mientras un hombre se frotaba los ojos con nieve, gritando pidiendo ayuda, y agentes en un Jeep sin identificación rociaban el irritante naranja antes de alejarse.

“¿Quién no tiene silbato?”, gritó un hombre con una bolsa de ellos.

La protesta no fue aislada. En Brooklyn Park, estudiantes abandonaron sus aulas en solidaridad con el movimiento contra las operaciones migratorias, siguiendo el ejemplo de alumnos en otras partes del país. Este despliegue ocurre mientras Minnesota se convierte en el epicentro de lo que ICE describe como su mayor operación hasta la fecha, con más de 2,000 agentes enviados al estado.

La batalla legal se intensifica

Minnesota no se queda de brazos cruzados. El estado, junto con las ciudades de Minneapolis y St. Paul, presentaron una demanda contra el gobierno federal el lunes, buscando detener o limitar lo que califican como una “invasión federal” a las Ciudades Gemelas.

“Esto es, en esencia, una invasión federal de las Ciudades Gemelas en Minnesota, y debe detenerse”, afirmó el fiscal general del estado, Keith Ellison.

La demanda argumenta que el Departamento de Seguridad Nacional está violando protecciones constitucionales al enfocarse específicamente en un estado progresista que favorece a los demócratres. El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, fue contundente al describir el impacto:

“Lo que estamos viendo son miles —en plural— miles de agentes federales entrando en nuestra ciudad. Y, sí, están teniendo un impacto tremendo en la vida cotidiana”.

Mientras tanto, Brita Anderson, quien vive cerca y acudió a apoyar a amigos del vecindario, expresó su indignación al ver a agentes con equipo táctico completo:

“Sentí que la única razón por la que vendrían aquí es para acosar a la gente”, señaló Anderson.

Respuestas políticas y movilización nacional

La muerte de Renee Good —una madre de tres hijos de 37 años— ha desatado decenas de protestas y vigilias por todo Estados Unidos. Su caso simboliza la creciente tensión entre comunidades locales y las políticas migratorias federales.

El Departamento de Seguridad Nacional reporta más de 2,000 arrestos en Minnesota desde principios de diciembre y promete no retroceder. Tricia McLaughlin, portavoz del departamento, respondió a la demanda acusando a las autoridades estatales:

“El trabajo del presidente Trump es proteger al pueblo estadounidense y hacer cumplir la ley, sin importar quién sea su alcalde, gobernador o fiscal general del estado”.

Pero las críticas continúan. El gobierno federal defiende al agente que disparó contra Good argumentando defensa propia —una versión cuestionada por Frey, el gobernador Tim Walz y otros basándose en videos de la confrontación.

La reacción política se extiende más allá de Minnesota. En Massachusetts, dos legisladores demócratas anunciaron un proyecto de ley para facilitar demandas contra agentes federales acusados de violar derechos civiles —aunque tiene pocas probabilidades en un Congreso controlado por republicanos. En Wisconsin, la vicegobernadora Sara Rodríguez propuso prohibir operativos migratorios cerca de escuelas, hospitales e iglesias.

Lo que viene: Un tribunal federal deberá decidir si suspende las operaciones mientras continúan las protestas. La comunidad observa si la presión legal y social puede cambiar el curso de lo que muchos residentes ven como una presencia militarizada desproporcionada en sus barrios.

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