La administración de Donald Trump implementó un cambio drástico en el sistema de visados para corresponsales internacionales. A partir de ahora, las visas para periodistas extranjeros tendrán una vigencia máxima de 240 días, frente a los varios años que permitía el esquema anterior. En el caso de los periodistas chinos, el permiso de estancia se reduce a solo 90 días.
Reacciones y justificaciones
El Departamento de Seguridad Nacional explicó que se elimina el sistema de “duración del estatus”, el cual permitía a los corresponsales permanecer en territorio estadounidense mientras cumplieran con los requisitos de su visa. En su lugar, se establecen periodos fijos renovables, con el objetivo de facilitar la supervisión y revisión de cada caso.
Organizaciones como Reporteros Sin Fronteras y el Comité para la Protección de los Periodistas señalaron que la medida restringe la libertad de prensa y entorpece la cobertura informativa de medios internacionales en Estados Unidos. Desde Pekín, el gobierno chino calificó la decisión como discriminatoria y advirtió que tomará medidas de respuesta.
La nueva normativa también impacta a estudiantes y otros visitantes bajo esquemas similares. En un momento en que Washington y Beijing buscan estabilizar sus relaciones bilaterales, este endurecimiento migratorio podría avivar las tensiones entre ambas potencias.




