China busca protagonismo en la crisis de Irán
Beijing ha lanzado una ofensiva diplomática. Promueve un plan de cinco puntos con Pakistán, busca apoyos en el Golfo y rechaza cualquier uso de fuerza en el Estrecho de Ormuz. Es un movimiento claro: China quiere una silla más grande en la mesa de la geopolítica mundial.
Pero, ¿qué hay detrás del plan? La propuesta habla de diálogo y estabilidad. Sin embargo, los detalles son escasos. Como tantas veces antes, las buenas intenciones chocan con la falta de mecanismos concretos para hacerlas realidad.
El escepticismo desde Washington
En Estados Unidos miran con desconfianza. Funcionarios estadounidenses consideran el esfuerzo chino “más retórico que sustantivo”. La administración no quiere impulsar el protagonismo internacional de Beijing ni permitirle capitalizar un posible avance diplomático.
Funcionarios han indicado que Washington no está dispuesto a impulsar el protagonismo internacional de China.
La postura es distante, aunque no cerrada a cambios si la política de alto nivel lo decide. Es el viejo juego de poder: nadie quiere ceder terreno.
Mientras tanto, China no para. Su canciller mantiene conversaciones con Irán, Israel, Arabia Saudí y la UE. Envía emisarios a la región e insiste en que la prioridad es un alto al fuego. La estabilidad del comercio energético global pende de un hilo, y Beijing sabe que ahí tiene mucho que perder… y que ganar.




