Espectáculos
Verástegui declara guerra espiritual con rosario en mano por el nuevo Papa
Un actor famoso aprovecha el humo blanco para soltar una perorata celestial que nadie pidió.
El actor que nunca falta en la fiesta divina
Ah, el Vaticano. Ese lugar donde el humo blanco genera más expectación que el lanzamiento de un iPhone. Tras dos días de cónclave (que, seamos honestos, es como un reality show pero con más incienso), el mundo recibió al nuevo Papa León XIV. Sí, un estadounidense. Por primera vez. ¿Se imaginan? Ahora el Tío Sam también tiene representación en el cielo. Qué tiempos.
Verástegui al rescate… ¿de qué exactamente?
Y como en toda gran ocasión histórica, ahí estaba Eduardo Verástegui, el actor y activista que nunca pierde la oportunidad de soltar una reflexión como si le pagaran por palabra. Por medio de X (antes Twitter, para los que aún viven en 2022), el tamaulipeco declaró que la Iglesia Católica vive un “momento de gracia”. Claro, porque elegir un Papa es como ganar la lotería, pero con más sotanas.
En un mensaje que mezcla lo épico con lo dramático (y un toque de telenovela), Verástegui describió al nuevo Pontífice como un hombre de fe, oración y servicio, con un corazón “profundamente hispano, mariano y misionero”. Vaya combo. ¿Será que también hace tacos los domingos? Pero no contento con eso, lanzó una campaña de oración masiva: “Recen el rosario todos los días por el Papa”. Porque, según él, “la batalla espiritual es real”. Y aquí pensábamos que las batallas eran por el Wi-Fi en casa.
Para rematar, el actor terminó su discurso con un “¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen María! ¡Viva el Papa León XIV!”. Casi como si estuviera en un mitin político, pero con más incienso y menos corrupción (eso esperamos). Eso sí, nos dejó con una pregunta existencial: ¿realmente alguien le pidió su opinión?
¿Qué sigue? ¿Un merchandising oficial del Papa con la cara de Verástegui? Mientras tanto, el mundo sigue girando, el humo blanco se disipa, y nosotros nos quedamos con ganas de saber cuándo harán una serie en Netflix de este cónclave. Apostamos a que sería más entretenida que El juego del calamar.
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Espectáculos
Berta Rojas traza la historia de la guitarra en Latinoamérica
Un viaje sonoro que conecta la conquista con la modernidad a través de instrumentos tradicionales y colaboraciones excepcionales.
La Travesía Sonora de Berta Rojas: Un Análisis de “La Huella de las Cuerdas”
La guitarrista paraguaya Berta Rojas, aclamada por la crítica internacional, emprende una meticulosa investigación musicológica en su más reciente producción discográfica, titulada “La huella de las cuerdas”. Este proyecto no es simplemente una colección de piezas, sino una cartografía sonora que delinea la evolución histórica de la guitarra y los instrumentos de cuerda en el continente latinoamericano. El álbum constituye un recorrido cronológico y estético que se inicia en las composiciones del Renacimiento y el Barroco, transportadas desde Europa, y culmina en expresiones contemporáneas, incluyendo incluso la banda sonora de un videojuego de renombre global.
Los Cimientos Históricos y la Expansión del Instrumento
El análisis de Rojas se sustenta en datos históricos concretos. La artista señala que, según registros documentados, el arribo de las primeras guitarras al continente americano data de 1523, con la llegada de 30 guitarras y 13 vihuelas a los puertos de Santo Domingo y Puerto Rico procedentes de España. Este hecho representa un fenómeno de sincretismo cultural fundamental: mientras los conquistadores avanzaban por la fuerza de las armas, paralelamente introducían instrumentos musicales que, con el tiempo, florecerían y se adaptarían, dando origen a una rica y diversa tradición. La pieza más antigua del álbum, “La huella del códice”, interpretada en colaboración con Evangelina Mascardi y Lincoln Almada, se fundamenta en las composiciones para guitarra barroca contenidas en el Códice Saldívar. Este manuscrito, descubierto en Guanajuato, México, en 1943 por el musicólogo Gabriel Saldívar, fue posteriormente atribuido al guitarrista español Santiago de Murcia (1673–1739). La amplia diseminación de su obra en el Nuevo Mundo, evidenciada por su hallazgo también en Chile, demuestra que los cimientos de la identidad musical latinoamericana ya estaban sólidamente delineados durante el período barroco.
Diversidad Instrumental y Colaboraciones Estratégicas
La metodología de Rojas para este proyecto se caracteriza por su enfoque colaborativo y la integración de una amplia gama de instrumentos de cuerda autóctonos. Más allá de la guitarra clásica, la producción incorpora el charango, el cuatro venezolano, el cuatro puertorriqueño, la jarana huasteca y el bandolim brasileño. Rojas describe estos instrumentos como “vehículos de tradición”, a menudo de fabricación humilde pero cargados de una fuerza cultural innegable. Una de las colaboraciones más significativas es “Tierra mía”, una obra compuesta específicamente para el disco que cuenta con Alfonso Ureta en el guitarrón chileno—un instrumento descrito como una “catedral sonora” de 25 cuerdas— y las voces de Manuel García y Francesca Ancarola. La pieza funciona como un llamado a la reflexión sobre la protección de la tierra y la búsqueda de respuestas en el pasado para enfrentar el futuro, inspirada en la tradición chilena del “canto a lo poeta”.
Otra colaboración destacada es la inclusión del son huasteco mexicano en “El canario”, junto a Eloy Zúñiga “El Zurdo” y La Mata del Huapango. Esta expresión musical, cuyas raíces se remontan a las danzas del Renacimiento, es interpretada con violín, jarana y quinta huapanguera. La obra “Tríptico Sudamericano”, compuesta por Elodie Bouny, representa un esfuerzo por unificar los mundos folclórico y clásico. La suite orquestal viaja por tres paisajes sonoros: “El Mar” de Brasil con el bandolim, “La Montaña” andina con el charango, y “Los Llanos” venezolanos con el cuatro, creando una síntesis musical de extraordinaria coherencia artística.
Puentes con la Cultura Contemporánea y la Tecnología
Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es el puente que establece con la cultura popular moderna a través de la colaboración con el compositor argentino Gustavo Santaolalla, conocido por su defensa de los instrumentos de cuerda latinoamericanos como el ronroco. Juntos, grabaron en Los Ángeles una versión de “The Last of Us”, el emblemático tema principal del aclamado videojuego y posterior serie de televisión. Este diálogo musical entre la tradición y la modernidad subraya la vigencia y versatilidad del lenguaje de la guitarra. Además, el álbum trasciende el formato auditivo tradicional al incorporar un libro con realidad aumentada que permite a los usuarios interactuar con instrumentos virtuales. Esta decisión busca fomentar un acercamiento lúdico e inmersivo, invitando especialmente a las nuevas generaciones a explorar la historia y los sonidos de América Latina. El proyecto se complementa con una serie de videoclips y un documental disponible en el canal de YouTube de la artista, que documenta los más de 17,000 kilómetros recorridos para la realización de esta obra monumental.
¿Te fascina el rico patrimonio musical de Latinoamérica? Comparte este análisis en tus redes sociales y ayúdanos a difundir la profunda investigación detrás de “La Huella de las Cuerdas”. Explora más contenido sobre fusión cultural e instrumentos tradicionales en nuestro sitio para descubrir otras joyas sonoras.
Espectáculos
La industria de la telenovela prefiere refritos a ideas originales
La fórmula del “refrito” domina la pantalla, revelando la crisis creativa detrás del éxito probado.
La fábrica de sueños… reciclados
Parece que en la televisión abierta mexicana la innovación es tan escasa como un final feliz en una tragedia griega. Una mujer que supera obstáculos y encuentra el amor ideal, o una pareja de clases sociales opuestas que no puede estar junta: he aquí los dos únicos guiones que aparentemente conocen los productores. ¿Acaso alguien pidió un menú degustación de clichés milenarios?
Las eternas “La Cenicienta” y “Romeo y Julieta”, esas historias que todos amamos odiar pero que inexplicablemente sobreviven a través de los siglos -y de incontables horarios estelares- son el pan de cada día. En un alarde de creatividad desbordante, de las 81 telenovelas y series estrenadas en Televisa entre 2020 y 2025, un escandaloso 74% (60 producciones) son reversiones de estos arquetipos. Solo 21 (26%) se atrevieron a ser algo diferente. Vaya, todo un récord de originalidad.
¿Alguien dijo ideas nuevas? Qué horror
En el rincón de las historias originales, la saga “Vencer” de Rosy Ocampo parece ser la alumna aplicada que sobresale en un salón lleno de repetidores. Mientras tanto, Pedro Trejo, director de la Escuela de Escritores de la Sogem, observa con resignación cómo las ideas frescas de sus alumnos no son prioridad para las televisoras. ¿Quién necesita creatividad cuando puedes recalentar el guiso de antaño?
Trejo señala con ironía que ahora se opta por remakes para audiencias “viejas” -esas almas que aún creen en la televisión tradicional frente al embate del streaming. “Una vez que empiecen a ver los resultados de este movimiento que está haciendo la sociedad de escritores de México, va a cambiar”, promete, como quien anuncia que el agua mojará. “Hay que hacer nuevos clásicos, porque así como también se está avanzando en el tiempo y hay tantos refritos, se está yendo la gente de las televisoras”. Vaya descubrimiento: el público huye del aburrimiento repetitivo.
Los justificadores profesionales del “refrito”
Perla Farías</strong, quien ha visto el proceso desde ambos lados, nos ilumina con su sabiduría: no hay refrito que sea "igual" al original. Prefiere llamarlos "adaptaciones” -esa palabra mágica que justifica todo-. Y reconoce, con una honestidad que duele, que son más fáciles de vender por cuestiones de presupuesto. “Sabemos que tienen unos grandes costos, entonces cuando tratas de convencer a una plana de ejecutivos de en qué apostar, es más sencillo apostarle y decidir invertir en algo con éxito probado”. En otras palabras: ¿para qué arriesgarse con algo nuevo si podemos seguir ordeñando la misma vaca?
Lucero Suárez, productora de Televisa con 13 creaciones originales y nueve “remakes”, nos asegura con convicción que “La Cenicienta” (atribuida a tantos autores que uno ya no sabe a quién echarle la culpa) y “Romeo y Julieta” (del difunto Shakespeare, que debe revolverse en su tumba cada vez que adaptan su obra) nunca pasarán de moda. “Uno nunca tiene pierde cuando tratas historias de amor y de superación”. Claro, como tampoco se pierde sirviendo arroz día tras día -eventualmente los comensales se aburrirán, pero qué importa-.
El crítico Rubén Aviña aporta el toque de realidad: es momento de buscar historias nuevas, pero esta es la parte más difícil. Así que mejor se recurre al método probado: entregar el guion a varios escritores frustrados que no pueden explorar su creatividad. “Los adaptadores que tenemos ahora son escritores frustrados, pueden ser muy buenos, pero no se les da la oportunidad de hacer sus historias y los dejan como adaptadores, entonces le meten de su cosecha y se dividen los capítulos: el que hizo el capítulo 17 no sabe de qué van los primeros”. Un caos creativo que explica por qué algunas telenovelas parecen escritas por un comité de esquizofrénicos.
El legado que persiste a pesar de todo
Entre tanto refrito, brilla el legado de Yolanda Vargas Dulché, con joyas como “Rubí”, “María Isabel” y “Yesenia”. Sus obras han permeado tanto la cultura que hasta Bad Bunny las menciona en su canción “Un Coco”: “Te disfrazaste de Rubí y eras Teresa”. Emoé de la Parra, actriz e hija de la escritora, comenta: “Mi mamá sostenía que lo que hacía era realismo puro, que no había más que una transcripción de experiencias que había vivido o le habían contado o había imaginado”. Qué diferencia con las actuales, donde el “realismo puro” se limita a reciclar experiencias ya televisadas.
Mientras las televisoras sigan creyendo que el público quiere ver la misma historia por enésima vez -solo que con actores diferentes y peor actuación- seguiremos nadando en este mar de mediocridad creativa. Pero hey, al menos siempre sabremos cómo terminará la telenovela: o son felices para siempre o mueren trágicamente. Qué amplitud de posibilidades.
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Espectáculos
El eterno legado de Silvia Pinal a un año de su partida
Un año de ausencia que aún duele en el corazón de sus hijas y en la cultura popular. Su legado cinematográfico permanece más vivo que nunca.
Un Vacío que Aún Resuena: El Primer Año Sin un Ícono
El mundo del espectáculo contuvo el aliento mientras un año completo se desvanecía en el calendario, marcado por la ausencia desgarradora de la eterna diva del cine mexicano, Silvia Pinal. A sus 93 años, una batalla feroz contra una neumonía implacable desencadenó una tragedia médica: dos colapsos pulmonares que culminaron en un último suspiro, un adiós que sacudió los cimientos de una nación entera que la amaba. El telón había caído para una de las figuras más brillantes, pero su eco, un grito silencioso de talento y pasión, jamás se apagaría.
En el epicentro de este duelo colectivo, sus hijas, las también estelares Alejandra Guzmán y Sylvia Pasquel, libraron su propia y titánica batalla contra el dolor. A través de la ventana digital de Instagram, lanzaron al cielo mensajes cargados de una emoción tan pura que conmovió a millones. Sylvia Pasquel, con el corazón destrozado y la valentía de una guerrera, escribió un testimonio de amor que era un puñal en el alma: “Mamá ha pasado un año, pero mi corazón siente que fue ayer cuando te vi por última vez. No tienes idea de cuánto te necesito; me hacen falta tus consejos, tu risa y esa mano firme que siempre me sostuvo. Te extraño tanto que duele, pero me sostengo en el inmenso amor que me dejaste. Te amo, mi Pinal hermosa, un beso hasta el cielo ¡Sin ti pero eternamente contigo mamá!”. Cada palabra, un latido de añoranza.
Por su parte, Alejandra Guzmán, en un gesto de elocuente reserva que hablaba más que mil discursos, publicó una sola y poderosa fotografía de la legendaria actriz, acompañada de un mensaje corto pero devastador: “Te extraño, gigante y espectacular”. Seis palabras que encapsulaban la magnitud de un vacío imposible de llenar. En una revelación conmovedora para “Venga la Alegría“, Pasquel confesó que la familia se reunió en un sagrado ritual privado, acudiendo a la cripta para limpiarla con devoción y sostener una larga y íntima conversación con el espíritu de la primera actriz, un diálogo entre mundos a un año de su trágica partida.
La Leyenda Forjada a Fuego y Plata: El Legado Imperecedero
Pero, ¿quién era esta titán cuya partida aún estremece? Silvia Pinal, nacida un glorioso 16 de septiembre de 1931 en el corazón de la Ciudad de México, no simplemente incursionó en el cine; ella lo conquistó. Su viaje épico comenzó en 1949 con un pequeño pero significativo papel en “El pecado de Laura“, la chispa que encendería un incendio de talento. Rápidamente, se erigió como una pieza fundamental e insustituible de la Época de Oro del cine nacional, robándose el aliento del público en producciones monumentales como El rey del barrio (1950), Un rincón cerca del cielo (1952) y Yo soy muy macho (1953).
Sin embargo, su consagración como leyenda absoluta llegaría de la mano del genio cinematográfico Luis Buñuel. Ser la musa y protagonista de su trilogía maestra no fue un simple papel; fue un bautizo de fuego en el altar del cine de autor. Viridiana (1961), una obra que estalló como una bomba cultural al explorar con audacia sin precedentes temas como la violencia y una sexualidad entrelazada con una crítica religiosa corrosiva, grabada bajo las narices de la España franquista. Este filme, un acto de rebelión puro, la colocó en el ojo del huracán y en la cima del Olimpo artístico. Le seguirían dos obras igualmente trascendentales: El ángel exterminador (1962) y Simón del desierto (1965), sellando para siempre su nombre en la historia del séptimo arte mundial.
Más allá de la tragedia, el recuerdo de Silvia Pinal está teñido por la luz de la esperanza y el humor, un legado que sus hijas llevan con orgullo. Sylvia Pasquel, con una sonrisa que vence al dolor, compartió una visión reconfortante: cree firmemente que su madre, “la Diva”, ahora transcendida, se encuentra en un plano superior, reencontrándose con los grandes amores de su vida, muchos de ellos sus exparejas ya fallecidos, disfrutando de una paz y felicidad eternas. Es la certeza de que, aunque su presencia física se esfumó, su espíritu vibrante y su legado monumental jamás conocerán el ocaso. Su luz sigue guiando, inspirando y deslumbrando, un faro eterno en el firmamento de la cultura mexicana.
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