La vida después de la muerte clínica
Toño Mauri volvió de donde pocos regresan. El Covid-19 lo dejó en coma durante cuatro meses, lo llevó a un trasplante de pulmones y transformó completamente su existencia. Hoy, cinco años después, el actor y cantante mexicano replantea todo desde otro lugar.
“Nadie se va de este mundo sin haber terminado su misión”, dice en entrevista sobre su experiencia cercana a la muerte.
Un despertar que cambió todo
El 14 de febrero de 2021, salió por su propio pie del hospital después de casi seis meses internado. Asegura que no lo hizo solo: su familia y su fe lo acompañaron durante todo el calvario.
“Vivir cada día sabiendo que puede ser el último, me permite aprovecharla más, intensamente, ya no me gusta perder el tiempo”
De salud está casi al 100%, aunque reconoce que es difícil llegar a los niveles que tenía antes. Solo toma tres pastillas de por vida (llegó a necesitar más de 20) y tiene prohibidas la carne cruda y las bebidas alcohólicas.
Pero hay un área donde la recuperación no ha llegado: el trabajo. Las ofertas de cine y televisión simplemente no aparecen.
“Han sido cinco años muy duros, difíciles, en la cuestión económica”
Su aparición en la serie Mariachis fue posible solo porque la produjo la compañía que fundó con su hijo. El dinero ahora sale principalmente del libro que escribió sobre su experiencia y algunas charlas que da.
Proyectos con propósito
Lo que tiene ahora su atención son dos proyectos: un negocio sobre energías renovables que considera el futuro, y una película basada en su libro Mi nueva vida, un gran milagro.
La cinta sería producida por su compañía y sería la primera de una serie de historias positivas. “Lo que queremos es dejar a la gente algo bueno”, subraya.
Su libro tendrá una nueva edición con pasajes inéditos que ha ido recordando con ayuda de su familia. Uno de ellos es particularmente extraordinario.
El misterio del Padre Roberto
“Un día, mientras estaba en coma, las cosas se complicaron mucho y le dijeron a mi esposa que no habían podido estabilizarme y que me quedaban dos horas de vida”
Ante ese pronóstico devastador, su esposa Carla comenzó a buscar desesperadamente un sacerdote por todo Miami. Entonces recibió una llamada inesperada.
“Le dijo que era el Padre Roberto, que sabía que estaban buscando a alguien y que él podía ir”
Las restricciones por pandemia impedían cualquier visita, y el hospital negó rotundamente que alguien hubiera entrado. Sin embargo, más tarde el mismo sacerdote volvió a llamar y describió con precisión milimétrica la habitación donde Toño se encontraba.
A la mañana siguiente, los médicos informaron que había pasado la noche y estaba mejorando. Cuando Carla contó lo sucedido en misa, su hermana le sugirió que pudo tratarse del arcángel San Rafael, protector tradicional de los enfermos.
Hoy Toño Mauri vive con esa certeza: todavía tiene una misión por cumplir.




