El rockero que no teme a las consecuencias (o al menos eso dice)
Roger Waters, el legendario exbajista de Pink Floyd —sí, el mismo que nos hizo llorar con The Wall—, parece decidido a cambiar su legado musical por una posible estadía en una cárcel británica. ¿La razón? Apoyar a Palestine Action, un grupo que el Parlamento del Reino Unido acaba de meter en su lista de organizaciones terroristas, junto a otros “encantadores” como Al Qaeda e ISIS. Nada mal para un señor de 81 años que, en lugar de retirarse a cuidar sus rosales, prefiere meterse en líos geopolíticos.
Todo empezó cuando Waters subió un video a su cuenta de X (antes Twitter, para los boomers que aún no se actualizan). Ahí, con la elegancia de quien firma un cheque en blanco a la controversia, mostró un cartel escrito a mano: “Roger Waters apoya a Palestine Action”. Pero no se detuvo ahí. Oh no. También soltó perlas como que el Parlamento británico está “corrompido por agentes de una potencia extranjera genocida”. Nada sutil, Roger. Nada sutil.
De músico a mártir (o cómo jugar a Espartaco en 2024)
En un giro que nadie pidió pero todos recibimos, Waters se autoproclamó “Espartaco” en el pie del video. Porque, claro, compararse con un esclavo rebelde del siglo I a.C. es totalmente comparable a tuitear desde una mansión. El grupo que defiende, Palestine Action, ha sido vinculado a acciones como invadir bases de la RAF y dañar aviones militares. Pero Waters insiste en que son “no violentos”. Sí, como cuando tu ex dice “solo quiero hablar” y termina rompiendo tu PlayStation.
El músico no solo defendió al grupo, sino que también aplaudió al dúo punk-rap Bob Vylan, que en Glastonbury lideró cánticos como “Muerte a las FDI” (las Fuerzas de Defensa de Israel, para los despistados). “Bien hecho, Vylan”, escribió Waters, como si felicitar a alguien por corear consignas violentas fuera lo más normal del mundo. ¿Qué sigue? ¿Un dueto con el coro de Hamás?
La ley británica no juega (y Waters tampoco)
Aquí viene lo jugoso: en Reino Unido, apoyar a una organización terrorista puede costarte hasta 14 años de cárcel o una multa que haría llorar hasta a un millonario. Y aunque las autoridades aún no confirman si investigarán a Waters, el tipo ya tiene historial: sus declaraciones sobre el conflicto Israel-Palestina le han valido críticas, cancelaciones de conciertos y hasta acusaciones de antisemitismo (que él niega, claro).
Mientras tanto, el mundo se divide entre quienes lo ven como un activista valiente y quienes piensan que es un provocador profesional. Pero hey, al menos le está dando sabor a la vejez. ¿Quién dijo que los octogenarios no pueden ser trend topic?
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