El cineasta mira atrás (y lo que ve no le gusta)
Han pasado cuatro décadas desde que Platoon arrasó en taquilla y los Oscar. Cuarenta años. Y Oliver Stone, con esa mirada cansada de quien ha visto demasiado, lanza una bomba en Variety: “Estados Unidos no aprendió nada de la lección de Vietnam”. Palabras mayores.
La entrevista es un viaje melancólico. Stone habla de la película que filmó con solo 6 millones y recaudó casi 138. De cómo se convirtió en un fenómeno inesperado. Pero también del precio personal.
“Temo que las posiciones que expresé abiertamente a lo largo de los años hayan comprometido mi carrera en Hollywood”
Ahí está el nudo. El director que retrató a JFK y Nixon siente que su franqueza le pasó factura. Y mira el presente con preocupación genuina.
Las guerras que no terminan
Para Stone, el ciclo se repite. Vietnam, Irak, y ahora lo que él ve en el horizonte.
“La guerra en Irak fue el mayor desastre después de Vietnam. George Bush, el peor presidente que hemos tenido. Y ahora Trump está comenzando una guerra en Irán, jugando el mismo juego con Cuba y Venezuela”
La comparación es brutal: “Es como con el Imperio Romano. Nunca aprendemos la lección”.
Cuatro décadas después, Platoon ya no es solo una película sobre una guerra pasada. Para su creador, es un espejo incómodo de un país que insiste en tropezar con la misma piedra. Y Hollywood, quizás, prefiere no mirarse en él.




