La respuesta millennial a una polémica millennial
Gaten Matarazzo, nuestro querido Dustin de Stranger Things, acaba de lanzar la réplica perfecta a una de esas declaraciones celebrity que generan más ruido del necesario. Y lo hizo con el humor ácido que solo alguien que creció entre memes y series puede tener.
Todo empezó cuando Timothée Chalamet soltó, en una entrevista con Matthew McConaughey para Variety, que el ballet y la ópera eran formas de arte en declive. Dijo algo así como:
“No quiero trabajar en ballet u ópera donde es como: ‘Mantengamos esto vivo, aunque a nadie le importe ya’.”
Claro, después pidió disculpas. Pero para entonces, internet ya había hecho lo suyo.
Un cameo irónico en un anuncio absurdo
Matarazzo no podía dejar pasar la oportunidad. En un clip promocional para su nueva comedia Pizza Movie —sí, se llama así— que compartió en Instagram, él y su coprotagonista Sean Giambrone hacen una parodia directa del video que Chalamet usó para promocionar Marty Supreme.
Hacia el final del anuncio, junto al logo de la película, Gaten suelta con cara de póker:
“Por cierto, queremos dejar claro que nos encanta el ballet y nos encanta la ópera”.
A lo que Giambrone responde al instante: “Yo no”. Y Matarazzo remata, con esa ironía que duele:
“¿Por qué dirías eso?”
Es un guiño tan directo que casi duele. Y funciona porque captura exactamente el tono de la polémica original: medio en serio, medio en broma, completamente consciente de lo ridículo que es discutir esto en pleno 2026.
La película, por cierto, sigue a dos universitarios que intentan recoger una pizza mientras están bajo los efectos de una sustancia casera. Se estrena el 3 de abril solo en Hulu —”queríamos que estuviera en cines, pero dijeron ‘no'”, aclaran en el video—.
Lo más interesante aquí no es la película en sí, sino cómo la cultura pop se autorregula. Un actor hace un comentario cuestionable, otro actor lo convierte en un chiste viral. Es el ecosistema funcionando: las declaraciones se convierten en memes, los memes en contenido promocional.
Matarazzo, con sus 23 años y toda una vida creciendo frente a cámaras, entiende este juego mejor que nadie. Sabe que hoy todo es material. Hasta las polémicas más absurdas sobre arte clásico.




