Las críticas no importan cuando tienes un fontanero con estrella
Parece que a los críticos les cayó mal el hongo de poder. The Super Mario Galaxy Movie se estrenó con reseñas que podríamos calificar como… tibias. Un 40% en Rotten Tomatoes no es precisamente una ovación.
Pero ¿saben quién sí aplaudió? El público masivo. Y con la billetera.
La secuela animada recaudó 130.9 millones de dólares solo en su primer fin de semana en EE.UU. y Canadá. En cinco días, la cifra sube a 190.1 millones. A nivel mundial, el debut apunta a unos astronómicos 372.5 millones.
“Es exactamente el tipo de estreno amplio, pensado para complacer al público, que hace que la gente vaya a los cines”,
afirmó Adam Aron, CEO de AMC.
Y vaya que fueron. La película se exhibió en 4,252 salas solo en Norteamérica, incluyendo más de 400 pantallas IMAX. En México fue un fenómeno, liderando las ventas internacionales con 29.1 millones.
La paradoja del éxito millennial
Aquí está lo curioso: este es un éxito a pesar de. A pesar de las críticas regulares. A pesar de que recaudó menos que la primera película en su debut doméstico (204 millones en 2023).
Pero también es un éxito gracias a. Gracias a la fórmula probada: Chris Pratt, Jack Black y compañía regresando a dar voz a estos íconos. Gracias a una producción que costó unos 110 millones, una apuesta segura para Universal e Illumination.
Y sobre todo, gracias a esa audiencia familiar que le dio cinco de cinco estrellas en las encuestas PostTrak. El CinemaScore fue una sólida A-.
Los datos muestran que el 61% del público fue masculino, pero entre las familias hubo ligera mayoría de mamás (52%). La nostalgia es un negocio familiar.
Mientras tanto, el resto de la taquilla parecía otro universo. Project Hail Mary en segundo lugar con 30.7 millones parece una broma al lado del poderío del reino champiñón.
Así funciona el zeitgeist ahora: puedes tener todas las malas reseñas del mundo, pero si tocas la fibra nostálgica correcta (y tienes un elenco estelar de voces), las salas se llenan igual. Un recordatorio más de que, a veces, la cultura pop y los dólares hablan idiomas muy distintos.




