El divorcio, solo en el escenario
Mario Bezares y su esposa Brenda han demostrado que su relación puede con todo. No solo la diferencia de edad (12 años), sino también la controversia del Caso Stanley y el escrutinio público que enfrentó el comediante. Hasta su paso por el reality ¿Apostarías por mí? fue una prueba superada.
A pesar de todo, Bezares afirma creer en el amor eterno.
“Yo no creo en el divorcio, por eso llevamos 34 años de casados; estoy educado a la antigüita. Creo que para que exista una separación se necesita que ya no seas compatible o hayas hecho cosas que no acepta tu pareja, pero considero que debes luchar hasta el final antes de dar un paso así, porque hoy en día los jóvenes por cualquier cosa se regresan a su casa”, dijo.
Reconoce que hubo un momento de crisis, pero optaron por tomar distancia para resolver sus diferencias, sin llegar a la separación.
“Afortunadamente no se dio la separación, todos seguimos bien, pero tuvimos que reinventarnos y volver a conquistarnos todos los días. No tomamos terapia, pero creo que hablando se entiende la gente, que la comunicación es la base de todas las parejas”.
Hoy, más unidos que nunca, la palabra divorcio solo la pronuncian en el teatro. La obra Divorciémonos mi amor se reestrenó este fin de semana en el Teatro Broadway del Centro Teatral Manolo Fábregas, bajo la producción de Omar Suárez.
Con un elenco renovado —Lis Vega, Adrián Di Monte, Michelle Vieth, Carlos Espejel y Homero Ferruzca—, la comedia de enredos sigue la historia de una pareja que decide separarse, pero antes debe vender una cabaña. El problema: cada uno lleva a su nueva pareja.
Bezares asegura que respetan el libreto de Patricia Martínez y la dirección de Leny Zundel, aunque cada actor imprime su propio estilo. “Es una comedia muy ligera, muy bonita”, comenta. La obra busca hacer cómplice al público, como en toda comedia de enredos.




