Una asociación que huele a… ¿estrategia o capricho?
Parece que a Madonna le ha tomado cariño a su juguete nuevo favorito, digo, a su colega artístico: el actor mexicano Alberto Guerra. Después de aquel coqueteo visual en 2024 y la invitación al concierto en la Ciudad de México –donde seguramente aprendió más sobre ballroom que en toda su carrera–, la unión creativa (o lo que sea que esto sea) se ha cementado con un contrato de perfume. Nada dice “vínculo artístico profundo” como convertirse juntos en los rostros embajadores de The One, la fragancia de Dolce & Gabbana. El promocional, calificado como “candente” por quienes aún usan esa palabra, ya tiene a las redes sociales en un frenesí de aplausos predecibles. Qué bonito es ver amistades desinteresadas en el mundo del espectáculo.
La Bambola: ¿Himno feminista o banda sonora irónica?
Para darle un toque de clase vintage a la operación, la cantante estadounidense ha decidido versionar “La bambola“, el clásico de 1968 de Patty Pravo. Porque, claro, ¿qué mejor que una canción que narra los agravios de una mujer tratada como un objeto desechable para vender un perfume de lujo? La ironía es tan densa que se podría envasar. Madonna despliega sus dotes vocales en italiano para entonar el famoso “Tu mi fai girar, come fossi una bambola“. Uno se pregunta si la letra (“Me haces girar como si fuera una muñeca. Después me tiras”) es un comentario social o la descripción de una reunión de marketing.
En el material audiovisual, la narrativa es tan sutil como un martillo. Alberto Guerra aparece, como es mandatorio, fascinado (léase: con la mirada perdida y ligeramente aturdido) por una Madonna en lencería que lo espera en la cama. Él, por su parte, personifica al seductor. La escena repite la descripción textual, tal vez para asegurarse de que hasta el espectador más distraído capte la idea: él está fascinado, ella espera. Una dinámica de poder muy revolucionaria, sin duda.
La canción, escrita por Franco Migliacci, Ruggero Cini y Bruno Zambrini, fue un éxito monumental en Italia y ha tenido una vida en el cine, apareciendo en películas como ‘El americano’ y ‘Roma Criminal’. Su resurrección para una campaña de alta perfumería dirigida por una megaestrella es, simplemente, el giro argumental que nadie esperaba pero que todos deberíamos haber visto venir. ¿Es esto una reivindicación artística o el uso más caro de un sample en la historia de la publicidad?
Al final, el mensaje es claro: la moda de lujo, la música clásica y el star system se fusionan en un cóctel donde es difícil separar la crítica social de la promoción descarada. La muñeca, en este caso, quizás no sea la de la canción, sino el propio mecanismo de consumo que todos bailamos al son que nos tocan. ¿Gira usted también, o es solo una percepción personal?
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