El tribunal da la razón a quienes vendieron las pertenencias de la artista
Más de una década después de su partida, el legado de Amy Winehouse sigue generando polémica. Esta vez en los tribunales.
Un juez de Londres acaba de dar un golpe de realidad al padre de la cantante, Mitch Winehouse. Desestimó por completo su demanda contra dos amigas cercanas de Amy, Naomi Parry y Catriona Gourlay.
La pelea era por una subasta millonaria. En 2021, las mujeres vendieron alrededor de 150 artículos personales de la estrella del soul en Los Ángeles. Había desde el icónico minivestido que usó en su última actuación hasta bolsos y joyas.
El total recaudado superó el millón doscientos mil dólares. Mitch, quien administraba el patrimonio de su hija, alegó que ellas no tenían derecho a vender esas cosas y lo hicieron a sus espaldas.
Pero el tribunal no le creyó. La jueza Sarah Clarke falló que Parry y Gourlay eran las legítimas propietarias o que los objetos les habían sido regalados.
“Limpiaron mi nombre”, dice una de las acusadas
Naomi Parry, quien además era la estilista personal de Amy, no ocultó su alivio. En un comunicado contundente, celebró el fallo.
“El Tribunal Superior ha limpiado mi nombre, de manera inequívoca y por completo, tras años de acusaciones profundamente dañinas e infundadas presentadas por Mitch Winehouse”, señaló Parry. “Esta demanda ha fracasado por completo. Nunca debió haberse presentado”.
Es un capítulo más en la compleja historia que rodea la memoria de una artista cuyo talento fue tan inmenso como trágico su final. Un recordatorio incómodo: a veces, incluso después de la muerte, las batallas por lo que queda atrás están lejos de terminar.




