Un adiós que duele y enseña
Una semana después de la noticia, el cuerpo de Robert Carradine ya está con su familia. El actor, el papá de Lizzie en nuestra adolescencia, nos dejó el 23 de febrero.
La Oficina del Forense de Los Ángeles confirmó los detalles. Carradine, quien vivía con trastorno bipolar, falleció en un hospital por una lesión cerebral anóxica derivada de un ahorcamiento autoinfligido.
“En un mundo que puede sentirse tan oscuro, Bobby siempre fue un faro de luz para todos a su alrededor”
Su familia hizo público su padecimiento con un objetivo claro: generar conciencia. Reconocieron la valiente lucha que enfrentó contra la bipolaridad.
“Esperamos que su trayectoria pueda servir de ejemplo y fomentar la discusión sobre el estigma que rodea a las enfermedades mentales”
Hilary Duff, su ‘hija’ en pantalla, lo dijo sin filtros. “Esto duele. Es muy difícil enfrentar esta realidad sobre un amigo de tantos años”, compartió la actriz.
“Había tanta calidez en la familia McGuire, y siempre me sentí cuidada por mis ‘padres’ en pantalla. Siempre estaré agradecida por eso”, añadió Duff. “Me entristece profundamente saber que Bobby estaba sufriendo”.
Carradine nació en una dinastía del espectáculo en 1945. Interpretó a Sam McGuire en 65 episodios de “Lizzie McGuire” entre 2001 y 2004, y en la película de 2003.
Su partida nos recuerda algo incómodo pero necesario: detrás de las sonrisas televisivas hay batallas reales. Y hablar de ellas puede salvar vidas.




