La nueva mirada a su vida
Julio César Chávez, quien en los años 80 fue considerado el mejor boxeador del mundo libra por libra y campeón en tres categorías, se prepara para estrenar en septiembre la docuserie “Chávez vs Chávez” por la plataforma ViX. El sonorense de 64 años promete una historia sin restricciones sobre sus subidas, caídas y su proceso de recuperación.
“Es una serie que habla de la subida y la caída que tuve, pero también de la levantada. De cuando estaba chico, de cuando fui campeón del mundo y todo lo demás, por supuesto que sale la familia”, declaró.
La producción corre a cargo de Diego Enrique Osorno, conocido por documentales como “El show, crónica de un asesinato” y “La montaña”. Es la segunda vez que Chávez es retratado en este formato; la primera fue en 2007 por Diego Luna, en un largometraje. En 2017 se emitió la bioserie “El César” con Armando Hernández.
“No es que no me haya gustado (la de Luna), pero este va a ser más bonito; en aquél estaba yo muy mal entonces (por el consumo de sustancias) y este viene más completo”, comentó.
También hay planes para una película en Estados Unidos, aún en negociación. “Después de que se logre, ya puedo irme tranquilo de este mundo. Ya estoy muy visto”, agregó.
Chávez fue campeón mundial en Super Pluma, Ligero y Super Ligero. Sumó más de 80 nocauts (ocho de cada 10 combates) y apenas seis derrotas. Tras su retiro, enfrentó problemas con el consumo de alcohol y otras sustancias; ingresó a rehabilitación en 2010. Hoy es comentarista en TV Azteca y da charlas motivacionales.
Desde esta semana, además, aparece en una campaña de “Call of Duty: Mobile” para México y Latinoamérica, donde los jugadores obtendrán guantes inspirados en el ex pugilista con su firma. La grabación se realizó en los Estudios Churubusco.
“Los videojuegos son muy importantes en las nuevas generaciones, veo a mi nieto Julito de cómo lo agarra, tiene seis años y pues como haber nacido con ellos, me enseña a mí, creo este le gustará”.
A casi 30 años de su retiro, aún lo reconocen niños. “Es algo bonito que no se compra con dinero y eso es lo que me voy a llevar cuando fallezca”, concluyó.




