Jay de la Cueva se sincera: el alter ego que lo salvó
Jay de la Cueva siempre tuvo algo claro: la música es su canal para conectar con algo más grande. Pero también sabe que eso incomoda. En entrevista para el podcast “Mejor Q’ Ayer”, el músico habló de su trayectoria, de cómo su papá lo puso frente a una batería a los tres años, y de cómo esa chispa lo llevó a formar Microchips a los nueve.
Pero el verdadero plot twist llegó con Moderatto. Ahí, Jay creó a Bryan Amadeus, un personaje que se convirtió en su escudo y su trampolín. “Todo lo que me daba miedo, se lo aventé al alter ego”, confesó. “A los 21 años, tenía más miedo e inseguridad, y con él me resultaba más fácil”.
“Un alter-ego que me acompañó durante 24 años… todo lo que me daba miedo se lo aventé a él”
Esa máscara le permitió soltar ideas que como Jay no se atrevía a expresar. Pero también le reveló algo más profundo: que su talento no es solo suyo. “Yo vengo a hacer esa divinidad que no me pertenece, viene de otro lugar, yo solo soy un canal”, explicó.
Y ahí está el drama. Porque esa conexión tan genuina con la música no siempre es bien recibida por quienes lo rodean. Jay soltó una verdad incómoda: en algunas bandas por las que pasó —sin dar nombres— sintió que sus colegas no entendían esa necesidad de comunicar algo más allá de las notas.
“Hay gente que no entiende que no envidian lo que tienes, sino lo que les representas que tienes… y eso puede ser de la misma gente que te acompaña en una banda”
Jay lo dice sin rencor, pero con claridad. Para él, la música no es solo técnica: es conectar, hacer sentir. Y cuando eso pasa, la energía es imparable. Pero también, a veces, solitaria.
Al final, el músico encontró en su alter ego la confianza que le faltaba. Y ahora, sin la máscara, sigue buscando esa belleza que lo inspira. Porque como él mismo dice: “hay imágenes en la música”. Y las suyas, definitivamente, no pasan desapercibidas.




