El drama que nadie pidió pero todos vimos venir
Si esto fuera un culebrón, le estaríamos exigiendo a los guionistas más creatividad. La relación entre Irina Baeva y Gabriel Soto —esa que empezó con polémica, siguió con rumores y terminó con un comunicado de Instagram digno de un manual de relaciones públicas— acaba de recibir su capítulo más jugoso: la confirmación de que, sí, el actor le puso el cuerno públicamente. ¿Sorprendida? Nosotros tampoco.
De “príncipe azul” a villano de telenovela
Todo comenzó como un clásico “amor en medio del escándalo”, porque qué mejor manera de empezar una relación que con acusaciones de que él dejó a su ex (Geraldine Bazán) por Irina. Spoiler: Geraldine no se mordió la lengua y hasta mostró pruebas. Pero, oh sorpresa, ambos lo negaron. Fast forward seis años, y aquí estamos: Irina soltando la bomba en una entrevista como si nada. “Terminó por las infidelidades de él, las cuales son públicas“, soltó con la tranquilidad de quien ya superó el drama. ¿Y los rumores con Sara Corrales y Cecilia Galliano? “No es chisme, es la verdad“, remató. Ouch.
Violencia emocional y una salida digna de aplaudir
Pero no todo fue engaños y mentiras. Irina también confesó que vivió violencia verbal (porque, claro, el paquete completo). “Wow, ¡cómo pude haber permitido tanto!“, reflexionó, como todos nosotros cuando revisamos nuestros mensajes de 2016. Lo importante es que se dio cuenta a tiempo y cortó por lo sano. ¿Lección aprendida? Si tu pareja tiene más salidas “secretas” que un espía, mejor corre.
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