Alejandro González Iñárritu se convirtió en el primer cineasta en formar parte de El Colegio Nacional, la máxima cátedra de México que reúne a intelectuales, científicos y artistas. La ceremonia se realizó el 26 de mayo de 2026.
Sabiduría frente al conocimiento
En su discurso de ingreso, el director reflexionó sobre la diferencia entre conocimiento y sabiduría. “El conocimiento se hereda, pero la sabiduría sólo se gana haciéndolo”, afirmó. Advirtió que la abundancia de información puede ser un obstáculo: “No se puede entender el mundo con conceptos, sólo con el cuerpo”.
También abordó el impacto de la inteligencia artificial en el arte. Cuestionó el valor de una imagen generada por IA si no hay una experiencia humana detrás. “La Inteligencia Artificial puede hacer pirotecnias visuales de primer nivel, pero detrás no hubo nadie que amara, nadie que sufriera”, dijo. “Es la belleza de un vacío aterrador”.
Llamó a los jóvenes a valorar su cuerpo como herramienta para navegar y crecer. “Sigamos humanos haciendo cine con humanos para humanos”, concluyó.
Trayectoria y reconocimiento
El arquitecto Felipe Leal, presidente de El Colegio Nacional, le entregó un fistol de oro. Leal destacó que el ingreso de Iñárritu salda “una tarea pendiente que se tenía con una disciplina artística que ha aportado tanto a la cultura mexicana y universal”.
Iñárritu reconoció que durante años rechazó la invitación de Juan Villoro, quien respondió a su discurso. “No soy un hombre de palabras, mi lenguaje es en imágenes”, explicó. Agradeció a su equipo cinematográfico, como Rodrigo Prieto y Emmanuel Lubezki.
En su intervención, también recordó a directores como Luis Buñuel, Fernando de Fuentes y Tatiana Huezo. Afirmó que el cine no puede reducirse a fórmulas: “Quien crea que sabe cómo debe hacerse el cine revela un síntoma de ignorancia. Ese es su misterio”.




