El Museo Archivo de la Fotografía, ubicado en Guatemala 34 del Centro Histórico, presenta tres exposiciones que dialogan sobre disidencias sexuales, ritos y herencia cultural. Aunque originalmente planeadas para junio, mes de la diversidad sexual, las protestas en el Zócalo y la programación mundialista retrasaron su apertura. Hoy buscan instalar el tema desde una perspectiva más permanente.
Tres propuestas para una reflexión colectiva
La primera muestra, “El susto entra por atrás”, reúne 15 fotografías del artista visual Chito Tenorio. Las imágenes proponen una lectura íntima y colectiva sobre el miedo, la memoria y las huellas emocionales que persisten en los cuerpos. El creador explica:
“El proyecto pasa por diferentes formas, filtros, contemplaciones y exploraciones. Finalmente entrega una breve antología de siete supersticiones en las que construyo una poética de la imagen.”
Tenorio señala que la exposición retoma la construcción del desnudo masculino en la historia del arte. Es, afirma, de las pocas ocasiones en que se permite mostrar desnudos masculinos en su totalidad. Sobre la relación entre cuerpo y superstición, agrega:
“El cuerpo es el portal entre lo espiritual y lo místico, lo espiritual y lo material. Siempre, de una u otra manera, estamos expuestos a este tipo de prácticas.”
Las fotografías incluyen rituales como la limpia con un huevo, el bolillo para el susto y la superstición de barrer los pies asociada a la mala suerte en el amor.
“Disidencias Ancestrales” es la segunda exposición. Recopila el trabajo de 13 artistas y fotógrafos que exploran la diversidad sexual y de género desde perspectivas arraigadas en la herencia cultural, la espiritualidad y la experiencia comunitaria. Tenorio, también curador de esta muestra, la vincula con la anterior al plantear que la ritualidad está conectada con la disidencia sexual.
Cierra el ciclo “Tránsito. Invocación a Coyolxauqui”, del artista Roberto Tondopó. Esta exposición reúne 17 piezas fotográficas que cruzan la fotografía contemporánea con raíces mesoamericanas, integrando un diálogo estético y simbólico.




