Damián Alcázar se adentra en el género de terror por primera vez en su carrera. Aunque conocido por cintas como La ley de Herodes y El infierno, ahora filma Sonata para un hombre muerto en Panamá, un thriller de suspenso. Pero antes de eso, una experiencia personal marcó su relación con lo sobrenatural.
Un recuerdo de infancia que no olvida
A los cinco años, mientras una boda se celebraba en la vecindad donde vivía, entró a un baño y vio a dos personas mayores sentadas. “Me salí y entonces se oye el grito de la chica que se estaba casando diciendo que sus abuelos ya fallecidos ahí estaban”, relata. “No me dio miedo porque no entendía qué había pasado; solo vi a dos personas muy claras”.
Años después, intentó contactar a una mujer fallecida que le gustaba, pero desistió: “Pensé que ya era meterse con algo más y ahí lo dejé”.
Esa sensación le sirvió para considerar Los huérfanos, una cinta colombiana sobre exorcismos. “Leí el guion y tuve reticencia porque no es mi material, pero estaba bien escrito. Es un género que tiene mucha magia, vamos a jugar”, explica.
Entre proyectos internacionales
Actualmente, Alcázar rueda en Panamá Sonata para un hombre muerto, dirigida por Ignacio Salazar-Simpson, con María de Nati, Javier Godino y Salva Reina. Sobre su personaje, comenta:
“Es un narco mexicano metido en un departamento lleno de españoles y digamos es el más honesto de todos porque es auténtico y fiel a sus convicciones”.
Recién terminó en España Carcoma, una comedia negra que le abre puertas en ese mercado. Tras Panamá, regresará a México para una serie. A principios de año se le vio en la televisión con El Mochaorejas, basada en un secuestrador de los años 90.