Se apaga una luz de la tele de nuestra infancia
La noticia nos llegó como un golpe bajo. Ricardo de Pascual, ese rostro familiar que aparecía en nuestras pantallas desde hace décadas, falleció a los 85 años. El medio artístico mexicano amaneció de luto este lunes.
Su carrera abarcó más de seis décadas, pero para muchos de nosotros, su legado está grabado a fuego en los sketches de Chespirito. ¿Recuerdan al Señor Calvillo, el que quería comprar la vecindad? Ese era él. También dio vida al Señor Hurtado y hasta fue mesero en el restaurante de Doña Florinda.
“La Asociación Nacional de Actores lamenta el sensible fallecimiento de nuestro compañero Ricardo de Pascual”
En ‘El Chapulín Colorado’ también dejó su huella con episodios que se volvieron clásicos instantáneos. Su versatilidad era impresionante: podía hacerte reír en una comedia y conmoverte en un drama sin esfuerzo aparente.
Más allá del Chavo
Su trayectoria no se limitó al universo Chespirito. Para los niños de los 80, fue voz y presencia en ‘Odisea Burbujas’. Para las nuevas generaciones, apareció en ‘Vecinos’, conectando épocas como pocos actores logran.
Tambén tuvo paso por telenovelas como ‘El manantial’ y ‘Camaleones’, demostrando que su talento trascendía géneros. Pero quizás su contribución más valiosa fue fuera de cámara: como maestro de actuación, formó a nuevas generaciones con esa experiencia acumulada tras miles de horas frente al público.
En sus últimos años, habló con honestidad sobre su lucha contra la EPOC, convirtiéndose en ejemplo de resiliencia. Su partida nos recuerda que esas caras que crecimos viendo en televisión no son eternas, pero su trabajo sí perdura.
Hoy extrañamos no solo al actor, sino a ese pedacito de nuestra historia colectiva que se fue con él.




