De una pelea icónica a un ícono eterno
La leyenda del cine de acción, Chuck Norris, falleció este miércoles a los 86 años. La noticia la dio a conocer su familia, confirmando que fue hospitalizado por una emergencia no especificada. Así se apaga una figura que, para muchos millennials y generaciones anteriores, era sinónimo de dureza absoluta.
Pero su camino al estrellato empezó de la manera más épica posible: peleando contra Bruce Lee.
Si Bruce lanzaba patadas con ambas piernas, Chuck no sólo las esquivaba o bloqueaba, sino que respondía con una certera en el rostro.
Esa escena de ocho minutos en El Dragón (1972) lo cambió todo. En ella, Lee incluso le arranca vello pectoral a Norris en un movimiento ahora icónico. Fue su carta de presentación al mundo.
De marine a héroe de pantalla
Lo genial es que su personaje no era pura ficción. En la vida real fue marine en Corea y campeón mundial de karate con más de 180 victorias. Se retiró invicto a los 34 años porque quería irse en la cima. Luego el cine lo atrapó.
Llegaron clásicos como Fuerza Delta y Desaparecido en combate. Junto a tipos como Stallone y Van Damme, dominó el género en los 80s. Era el tipo que podía acabar él solo con batallones enteros sin inmutarse.
Su fama explotó con Walker, Ranger Texas en los 90s. Pero su verdadera inmortalidad llegó por internet.
En 2005, una parodia en The Tonight Show desató un torrente de memes y chistes sobre sus poderes sobrehumanos. Frases como “Chuck Norris no cree en Dios, Dios cree en él” o “toca agua hirviendo, se quema el agua” se volvieron parte del folclore digital.
Lo mejor es que a él le divertían. Nunca se tomó mal la broma colectiva.
Hace unos días celebró su cumpleaños 86 en Hawái haciendo ejercicio. En un video dijo, fiel a su estilo: “No envejezco, subo de nivel”.
Se va un pedazo de historia del entretenimiento. Un tipo cuya leyenda nació de una pelea cinematográfica y creció hasta volverse un fenómeno cultural único. Descansa en paz, ranger.




