La justicia se pone seria con el caso de Rihanna
La cosa se puso fea, y no hablo solo del susto. Ivanna Ortiz, la mujer detenida por disparar contra la mansión de Rihanna en Beverly Hills, podría pasar el resto de su vida entre rejas. Los documentos judiciales son claros: cadena perpetua está sobre la mesa.
El ataque fue el 8 de marzo. Desde un Tesla, según las autoridades, soltó al menos diez disparos contra la propiedad donde en ese momento estaban Rihanna, su familia y dos empleados. Los impactos incluso alcanzaron una caravana estacionada ahí.
Las investigaciones revelaron que la acusada había publicado previamente mensajes alarmantes en redes sociales sobre la intérprete.
Catorce cargos y una fianza millonaria
Ortiz no enfrenta una acusación cualquiera. Son 14 delitos graves, incluyendo intento de asesinato. Las autoridades lo calificaron como “intencionado, deliberado y premeditado”. Además hay nueve cargos por agresión con arma semiautomática y tres por disparar contra una vivienda habitada.
Su abogado, Jamarcus Bradford, primero dijo que era inocente pero luego retiró esa declaración. Un movimiento raro que hace ruido. Su fianza se fijó en 1.8 millones de dólares (sí, leíste bien), aunque inicialmente querían más de 10 millones.
La corte también le ordenó mantenerse alejada de Rihanna y de A$AP Rocky. Algo obvio, pero que ahora tiene peso legal.
¿Y Rihanna? TMZ reportó que al día siguiente fue vista saliendo de su casa con varias bolsas, rumbo al aeropuerto Van Nuys para tomar un jet privado. No se sabe si el viaje ya estaba planeado o fue una reacción al incidente, pero el mensaje es claro: nadie se queda tranquilo después de algo así.
La próxima audiencia es el 25 de marzo. Ahí se empezará a definir si Ortiz realmente pasa a la historia como la fan que cruzó todos los límites… y pagó el precio más alto.




