El barril da un respiro… ¿o es un espejismo?
La tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán, con el Estrecho de Ormuz de por medio, ha disparado los precios del crudo. Eso supera lo que el Presupuesto 2026 de México tenía calculado. En teoría, es un golpe de aire para las cuentas públicas.
Pero aquí viene el primer pero grande. Los especialistas lanzan una advertencia clara: ese beneficio se esfuma si el gobierno vuelve a meter la mano para contener el precio de las gasolinas. La historia se repite.
Los números detrás del posible ‘regalo’
El Congreso mexicano presupuestó este año con un barril de mezcla mexicana a 54.90 dólares. La realidad hoy es otra: el WTI supera los 75 dólares y el Brent los 82. Nuestra mezcla ronda los 70.
Según Hacienda, cada dólar extra en el precio del petróleo significa unos 11 mil 600 millones de pesos adicionales para el erario. Suena a lotería, ¿no?
La SHCP argumenta que lo que se gana por exportar petróleo es más que lo que Pemex gasta importando otros hidrocarburos. Sin embargo, una moneda nacional fuerte frente al dólar podría recortar parte de esa ganancia.
“El efecto positivo podría diluirse si Hacienda decide aplicar mayores estímulos al IEPS para evitar alzas abruptas en los combustibles”, explicó Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico de Monex.
Quiroz recordó que en 2025 se suspendió ese apoyo a las gasolinas, lo que llenó más las arcas tributarias. Un escenario de precios altos y presión social podría tentar al gobierno a cambiar esa estrategia… y tirar la ganancia por la borda.
El análisis no termina ahí. Ernesto O’Farrill, presidente de Bursamétrica, amplía el foco:
“El impacto no se limita al petróleo, ya que el gas natural también se encarece en contextos de tensión geopolítica”.
Y aquí está la segunda trampa: México importa cerca del 80% del gas que consume. Un aumento sostenido ahí presionaría las tarifas eléctricas y se comería parte del supuesto alivio fiscal que trae el petróleo caro.
Así que no cantemos victoria. Este ‘regalo’ geopolítico viene con letra chica: depende de decisiones políticas sobre gasolinas y está amenazado por la factura del gas importado. La bonanza, si llega, podría ser fugaz.




