La advertencia tras el golpe
Omar García Harfuch, el hombre al frente de la seguridad nacional, bajó el telón esta mañana sobre una ilusión peligrosa. En la conferencia de la presidenta Sheinbaum en Zapopan, dejó claro que el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’, no es el final de la obra para el Cártel Jalisco Nueva Generación.
“Por supuesto que las acciones y las investigaciones continúan. Estas acciones […] no solo es por una persona específica”, declaró el secretario.
Su mensaje fue directo: las estructuras criminales son más grandes que cualquier figura individual. El objetivo, insistió, es disminuir la violencia en el país y en la región, no solo perseguir cabezas visibles.
Un poder que se debilita, pero no se extingue
García Harfuch sí reconoció un avance concreto. Aseguró que el poder del CJNG ha disminuido tras la operación liderada por la Secretaría de la Defensa Nacional.
“Definitivamente (ha disminuido el poder). Como se demostró, la autoridad pudo restablecer la paz en coordinación con las autoridades de Jalisco de manera muy rápida en el estado”.
Pero ahí está el matiz crucial para cualquier analista: debilitar no es lo mismo que desaparecer. La narrativa oficial celebra un triunfo táctico—la captura del protagonista principal—pero evita prometer un desenlace final.
La realidad es que estas organizaciones tienen repartos preparados. Cuando cae un actor principal, hay otros esperando entre bastidores para tomar su lugar. La función continúa, aunque cambie el nombre en la marquesina.
La pregunta que queda flotando en el aire del café político es: ¿qué acto sigue en este escenario? El gobierno federal insiste en que seguirá presionando, pero los cárteles han demostrado una resiliencia a prueba de balas.




