Madrid dice ‘no’ al paso de aviones de EE.UU.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, lo confirmó este lunes sin ambages. España ha cerrado su espacio aéreo a los aviones estadounidenses que participan en el conflicto en Irán. La medida es clara y ya se ha comunicado “clarísimamente” al Ejército de Estados Unidos.
“Ni se autorizan las bases ni el uso del espacio aéreo español para actuaciones relacionadas con la guerra en Irán”, señaló Robles.
Esta decisión refuerza una postura que ya conocíamos. El gobierno de Pedro Sánchez considera esta guerra ilegal e injusta, y ya había prohibido el uso de sus instalaciones militares. No es un gesto vacío; es una línea roja dibujada con tinta diplomática.
Un pulso transatlántico que tiene precedentes
Sánchez se ha erigido como uno de los líderes europeos más críticos con la implicación de Washington (y también de Israel) en Oriente Medio. Su advertencia es contundente: “no se puede responder a una ilegalidad con otra”.
El contexto importa. Esta negativa llega cuando las tensiones con Washington ya estaban servidas. Donald Trump amenazó con recortar el comercio tras la primera decisión sobre las bases. Esto no es un capricho, es una posición calculada.
Y España no está sola. Mira el mapa:
- Francia limitó operaciones durante la guerra de Libia.
- Italia impuso condiciones en Irak.
- Turquía ha sido históricamente cautelosa.
Europa tiene memoria, y algunos gobiernos han aprendido a decir ‘no’ cuando consideran que una intervención cruza líneas. La OTAN, por su parte, guarda silencio y remite a Madrid.
Los analistas lo ven claro: esta medida consolida la autonomía estratégica española (y europea) frente a un conflicto que muchos consideran injustificado. Es un mensaje sobre legalidad internacional y sobre quién controla realmente el espacio soberano. En medio de una guerra que preocupa al mundo, España ha elegrado su bando: el del derecho internacional.




