La “hospitalidad” del crimen organizado en Guerrero
¿Qué mejor manera de demostrar el “compromiso” con una comunidad que decapitando a una familia y prendiendo fuego a su casa? Así operan los caballeros de la violencia en Montecillos, Guerrero, donde cuatro personas —tres de ellas sin cabeza, porque los detalles importan— fueron víctimas de un ataque que mezcla saña con piromanía. Los vecinos, heroicamente, hicieron de bomberos improvisados para rescatar… bueno, lo que quedaba de los cuerpos. Todo un gesto de solidaridad en un lugar donde la ley parece tan ausente como el sentido común de los asesinos.
Y por si faltaba drama…
Mientras Guerrero se preparaba para elegir a la nueva directiva ganadera —un evento tan emocionante como una telenovela a las 3 a.m.—, al señor Armando Añorve le cancelaron la candidatura… permanentemente. Un grupo armado, probablemente fans del “todo o nada”, irrumpió en su casa y lo ejecutó. ¿Motivo? Quién sabe, pero en estas tierras, aspirar a un cargo público (o ganadero) parece más riesgoso que jugar ruleta rusa con un revólver cargado.
Y hablando de cargos públicos, el alcalde Hildeberto Salinas (PVEM) tomó una licencia creativa tras recibir amenazas. ¿Solución? Volver al puesto como si nada. Porque, claro, ¿qué podría salir mal? Guerrero: donde la política y el crimen bailan un tango macabro, y los ciudadanos pagan la entrada con sus vidas.
¿Te indignó esta noticia? Compártela y sigue explorando cómo el narco sigue escribiendo su propio libro de horror en México. #GuerreroBajoFuego




