Reyli Barba confiesa que entre los 38 y los 40 años sintió que la vida ya no tenía sentido. El cantante chiapaneco cabalgó durante años al borde del abismo, alimentando una rutina de alcohol, exceso de trabajo y noches sin dormir. Llegó a pasar 72 horas despierto para probar los límites de su cuerpo.
El punto más bajo
“Fue un pozo profundo y jodido del cual ni siquiera me sacaron para arriba, sino que me hicieron escarbar hasta el fondo y salir del otro lado, por cabrón, por borracho.”
Hace 11 años, tras un periodo de rehabilitación, logró superar el alcoholismo. El camino implicó enfrentar los estragos de sus excesos y cambiar la velocidad por una revisión diaria de sí mismo.
“Lo que me estaba enloqueciendo era tanto trabajo.”
El músico reflexiona hoy con serenidad. Para él, la clave está en detenerse, respirar y agradecer. Ese cambio le permitió crear las canciones de su nuevo álbum, A Caballo, lanzado el 16 de abril. En el disco colabora con Bacilos, Alfredo Olivas, Alexis Cristóbal y Majo Aguilar.
“Ahora no corro tanto. La velocidad no me permitía ver la grandeza de la vida y ahora voy en paso firme, a caballo.”
El título del álbum es una metáfora de libertad y comodidad. Barba, a sus 54 años, celebra que sigue vivo, con ganas de vivir y con una carrera activa. El próximo miércoles 27 de mayo se presentará en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México, un recinto que espera llenar.
“Es una posición privilegiada, es andar libre, ser más fuerte, levantarme, el hálito de vida.”
Hoy, el cantante afirma que no tiene ni frío, ni calor, ni hambre, ni sueño. “Ando contento, con lo suficiente en todo sentido”, dice.




