Pumas sigue en modo compras: llega “Tony” Leone
Ok, equipo. Los Pumas, en su eterna búsqueda por dejar de ser ese proyecto de “a ver si esta vez sí” (todos conocemos uno), están en pleno maratón de transferencias. La directiva auriazul, con esa energía de último día para entregar un trabajo en la universidad, está fichando jugadores para el Clausura 2026. Spoiler: la ansiedad colectiva de la afición está por las nubes.
En la última semana, el Club Universidad Nacional ha hecho oficiales no uno, ni dos, sino tres refuerzos. Ya tenían a César Garza y a Juninho Vieira, pero este lunes, en un movimiento que todos vimos venir por Twitter (sí, le seguimos diciendo X, pero suena raro), la cuenta oficial soltó la bomba. El mensaje fue claro y con esa emoción digital que tanto nos encanta: “El defensa central Antonio Leone ya es Puma. ¡Bienvenido a tu nueva casa, ‘Tony’!”. Así, sin anestesia.
¿Y este “Tony” quién es? Te lo contamos en un hilo
Antonio “Tony” Leone, para los cuates, nació en Long Beach, California (sí, como el rap), un 28 de abril de 2004. O sea, tiene 21 años, es un centennial que probablemente maneja TikTok mejor que la marca personal de muchos equipos. El chavo es defensor central y tiene la doble nacionalidad: estadounidense y mexicana. Un jugador binacional que en el pasado ha flirted con ambas selecciones, pero que en categorías juveniles (Sub-20 y Sub-23) se decidió por el Tricolor. ¿Su destino final? La Selección Mayor, porque ¿quién no querría?
Lo más jugoso, para los que entendemos de reglamentos y esas cosas aburridas pero necesarias, es que NO ocupa plaza de extranjero. Esto es como encontrar un cupo extra en el estacionamiento del estadio un día de clásico: un milagro. Esto le da a la directiva de Pumas un espacio libre para traer a otro jugador no formado en México, porque la plantilla extranjera tiene sus límites, amigos.
“Tony” no es ningún novato. Se formó en las fuerzas básicas del Los Angeles FC (sí, el de Bale y esa época dorada), donde debutó como profesional en 2020. Luego dio el salto a la Liga MX con el Monterrey, donde acumuló experiencia en partidos de liga, Copa de Campeones de la Concacaf y hasta la Leagues Cup. Ahora llega a la Universidad para pelearle la titularidad a Rubén Duarte y Nathan Silva. La competencia interna está que arde.
Y aquí el *plot twist* financiero: no es una transferencia definitiva. Es un préstamo por un año con opción de compra. Básicamente, es una relación de “vamos a vernos y si funciona, hablamos”. Pumas lo tendrá en prueba durante dos torneos y, si quedan tan satisfechos como cuando encuentras un puesto de tacos abierto a las 3 AM, ejercerán la opción. Un movimiento low-risk, high-reward muy de la era moderna del fútbol.
Así que, ahí lo tienen. Los Pumas siguen armando el rompecabezas para el próximo torneo. ¿Será suficiente? El tiempo y la cancha lo dirán. Mientras, la afición puede seguir discutiendo cada movimiento en redes sociales con la pasión que los caracteriza.
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