Adiós con la cabeza en alto
La Selección Mexicana dijo adiós al Mundial 2026 tras caer 3-2 ante Inglaterra en el Estadio Azteca. El partido de octavos de final, el último del inmueble como sede mundialista, dejó una imagen de lucha pero también de errores que costaron caro.
Guillermo Ochoa lo anticipó: la contundencia define a las potencias. Y así fue. Jude Bellingham anotó un doblete (36′ y 38′) gracias a desatenciones en el mediocampo tricolor. Un error del joven Gilberto Mora y una marca tibia abrieron el camino para los ingleses.
Julián Quiñones respondió al 42′ con su cuarto gol en el torneo, aprovechando un mal despeje. Así igualó la marca de Javier “Chicharito” Hernández y Luis “Matador” Hernández en Copas del Mundo. El delantero del Tricolor se convirtió en una de las figuras del equipo.
La reacción que no alcanzó
El partido cambió al 54′ cuando Jarillo Quansah vio la roja por una fuerte entrada sobre Jesús Gallardo. Pero la ventaja numérica duró poco: una falta de Raúl Rangel sobre Anthony Gordon derivó en penal que Harry Kane convirtió al 60′.
Raúl Jiménez acortó distancias de penal al 69′ tras falta sobre Brian Gutiérrez. México buscó el empate, pero Jordan Pickford detuvo dos remates claros del 9 azteca. El marcador ya no se movió.
Los 80 mil 824 asistentes corearon hasta el final. El equipo de Javier Aguirre deja el torneo con un balance agridulce: mostró carácter pero también fallos defensivos. El Azteca se despide con 24 partidos mundialistas, dos finales (1970 y 1986) y ahora una despedida que deja enseñanza.
“Este equipo será recordado por mucho tiempo”, coinciden los aficionados. Las lágrimas de Ochoa, la impotencia de Santiago Giménez y el grito contenido de Aguirre resumen el sentir de un país que volvió a creer.




